Hace 65 años, en las arenas de Girón, el imperio más poderoso de la historia creyó que podría aplastar en horas nuestra naciente Revolución. Se equivocaron. No contaban con que en esta tierra digna se había despertado un pueblo unido, dispuesto a darlo todo
Hoy el bloqueo se ha recrudecido, las campañas de mentiras y las presiones no cesan. Pero estamos de pie. Como dijo Díaz-Canel: “Aquí estamos, no uno, sino millones de continuadores de la obra de Fidel”