Foto: Tomada del Facebook de Roberto Morales Ojeda

La contundente intervención del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en el Consejo de Derechos Humanos expone una verdad aplastante ante la comunidad internacional: el orden multilateral que evitó grandes guerras está siendo dinamitado por una potencia que se atribuye el "derecho excepcional" al despojo y la fuerza.

Al denunciar el ataque contra Venezuela y preguntar qué ocurrirá con los recursos estratégicos del planeta —desde la Amazonía hasta el Ártico- no se trata de una disputa retórica, sino de la supervivencia misma de la soberanía frente a una filosofía que reduce el derecho internacional a un estorbo.

Resulta especialmente reveladora su denuncia sobre la orden ejecutiva que busca imponer un "cerco energético" a Cuba. ¿Puede alguien creer que bloquear el suministro de combustible a una pequeña nación no es un acto de castigo colectivo y una provocación humanitaria deliberada? La comunidad humanitaria no puede mirar hacia otro lado cuando se utilizan herramientas de asfixia económica para doblegar a un pueblo.

Como bien señala Bruno Rodríguez Parrilla, tres generaciones de cubanos han resistido un bloqueo genocida, y lo han hecho precisamente gracias a la fortaleza de sus sistemas de educación, salud y ciencia, recursos humanos que ningún decreto en Washington puede arrebatar.

Frente a esta embestida, la respuesta de Cuba es un ejemplo de dignidad y coherencia. Mientras reafirmamos que defendemos nuestro derecho a la libre determinación con unidad y coraje, ratificamos nuestra voluntad de un diálogo basado en la igualdad soberana, el respeto mutuo y sin injerencias.

En el centenario de Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, la Isla reafirma su vocación solidaria con Palestina, los migrantes y las resistencias comunitarias.

(Tomado del perfil en Facebook de Roberto Morales Ojeda)

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