Hace poco salí a comprar cerveza. Pregunté precio, grados de alcohol, volumen y país de procedencia. Atendía una joven, pero la cocinera de la cafetería de vez en cuando sacaba la cabeza, hasta que dijo compre la china. Sabía de cerveza. Pero cerca de mí una joven consumidora, atrevida diría yo, dijo:  Cuando yo tenga 80 años le voy a pedir a mis nietos que me lleven a tomar cerveza”, la miré y respondí:
“Cuando tengas 80 años harás lo mismo que cuando joven, o tal vez más”.

MUEVE LOS SENTIMIENTOS

Ser periodista no es fácil. Hay quién te trata como si te conociera, quién pregunta, quién te impone un tema para que escribas…, hay quien cree que eres la gaceta oficial y dominas las leyes y decretos que necesita. Hay de todo en la calle, en una cola. Puedes escuchar a quien te dice: “A usted no hay quien la engañe”. Esa frase me hizo reír y vino bien el chiste en una cola de cuatro horas para cobrar.

Son, quienes nos rodean, los protagonistas, entre los que hablan, sin miedo del futuro e, incluso, frente a un final feliz o trágico.

Quienes los acompañan sabedores de la verdad, no flaquean, los hacen reír, soñar. Ciencia, fortaleza y un hilo invisible: el Estado. Se entrelazan para que la vida de los niños no pierdan la inocencia. Dayli la periodista santiaguera trajo el reportaje desde el hospital infantil. Es común que las personas digan “No te pongas así, fuerza, verás que mejoras” Otra es que seas la protagonista del mal. Lo cierto es que enfermo, médico, sicólogo, Estado cubano, enfrentan una realidad. Y yo, desde un banquillo, que gracias a un equipo
similar al que vi en la TV, he vencido un mal, maldigo a ese loco que pretende coronarse emperador del mundo y cortar los hilos de nuestro futuro.

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