No conoció la letra de esa canción que dice "En una palangana vieja sembré violetas para ti", pero las había de diversos tamaños, junto a cazuelas ferrumbrosas, jarros y latas de cualquier tamaño.

Se acuclillaba y le sacaba las malas hierbas y yo que no le perdía el paso la imitaba en su forma de estar agachada y no tocaba nada.

"Se siembra con la luna en cuarto menguante, garantiza que nazcan si son de semillas o prendan si de gajos...

Tal vez no sabía que la acidez de la tierra era la que determina el futuro de una planta, en cuarto menguante.

Pasaron los años. Ella -por razones de la edad- no conoce mi jardín interior; pero mis hermanos cuando me visitan y ven flores en mi sala, patio o balcón dicen: "Eres la única que heredaste las manos de abuela".

Fui la única nieta que entraba en aquel jardín de palanganas viejas.

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