Una trabajadora del banco de la zona uno de Alamar parada ante la puerta, explicó “hay dinero, electricidad pero no hay conexión porque donde está el servidor no hay corriente”.

Un adulto mayor dijo sin estridencia, ”si nuestros dirigentes municipales visitaran diariamente estos lugares conocerían la realidad y actuarían a tiempo y nosotros cobraríamos.

Todos los días usted puede leer por ejemplo qué se hace en Plaza de la Revolución, organizaron cómo recoger la basura, van a los comedores donde comen los vulnerables, buscan a gestores económicos para pagar a jubilados, siempre hay algo nuevo, para que la vida  sea más llevadera en estos tiempos difíciles y acá en Habana del Este nadie se preocupa por nosotros.

Ahora mismo, fue la población la que organizó la cola repartiendo tiques para combatir a los revendores de turnos que duermen aquí.

”Reinaba un silencio total al escuchar a ese hombre, que sólo comentaba lo que el gobierno central hace mucho tiempo orientó a los municipios, buscar sus propias soluciones, apoyados en la población conocedora a nivel de cuadra que es lo más factible para todos.

Lo que comenzó como una reflexión bajita de un hombre que había trabajado mucho fue sumando opiniones desfavorables de lo que no se hace, o por lo menos desconoce la mayoría de quienes viven en uno de los municipios más grande y con repartos distantes.

En el aire quedo una pregunta: por qué unos municipios avanzan y otros no?.

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