Todos nos levantamos con disímiles interrogantes que se resumen en una, cómo será el día de hoy.
Sin embargo, en medio de tanto agobio he leído con satisfacción los mensajes de agradecimiento de quienes conocen o imaginan cómo deben ser las horas de trabajo en una planta, que a veces esconde en lugares recónditos dónde fue el dolor que la detuvo .
Y allá en Matanzas se unen voluntad, esperanzas y saberes para enfrentar a su conocida planta que en más de una ocasión ha exigido días para desentrañarla.
Y es cuando digo ellos en medio del calor, lugares oscuros,estrechos guardan sus problemas iguales a los nuestros para llevarnos la luz.
Pensemos en ellos y hagamos en nuestra vida diaria un aporte a la solidaridad, crucemos a un anciano la calle, montemos en el carro a quien espera, demos agua a un sediento. Seamos como la plata en las raíces de los Andes.
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