
No estamos en guerra con nadie. Vivimos en un área declarada Zona de Paz, violada por un presidente que pretende erigirse en amo del mundo, con un total desprecio a la Carta de las Naciones Unidas y de irrespeto a la Constitución de su propio país y los verdaderos intereses del pueblo norteamericano.
Treinta y dos de nuestros coterraneos, custodios de la vida de un legítimo presidente, fueron asesinados tras su heroica resistencia en cumplimiento del deber, por la agresión directa del ejército de Estados Unidos, en nuestra Zona de Paz.
¿Cuántos han muerto en todas las guerras imperiales, precisamente, por balas ordenadas desde el Norte?
Ninguna bala ha salido de acá para allá. Incluso, desde aquellas disparadas contra soldados en la frontera de Guantánamo y arrebató la vida de jóvenes soldados que protegían nuestra Patria.
Deben recordar que estamos a la misma distancia y con ventaja de la moral y la dignidad para defender la integridad de nuestro país. Nos sobra valor.
Ningún combatiente cubano oculta su rostro con gafas, como lo hacen los asesinos del Norte. Recibiremos a nuestros 32 compatriotas y rendiremos homenaje, como eterno tributo, y por lo menos yo reiteraré mi compromiso con la paz. Estoy segura que muchísimos de mis conciudadanos me acompañarán.
Ver además:
La unidad en la convocatoria de la Patria al recibir a sus hijos caídos en el cumplimiento del deber

![[impreso]](/file/ultimo/ultimaedicion.jpg?1768366130)