La convocatoria de la Patria es el llamado a toda la población capitalina para recibir a 32 de sus hijos que cayeron heroicamente en cumplimiento de su deber durante la firme resistencia a la criminal agresión militar imperialista del gobierno de Estados Unidos contra el pueblo bolivariano de Venezuela.
La presencia de nuestro pueblo habanero en un trayecto de quince kilómetros es un digno homenaje a nuestros hermanos cuyos restos mortales regresan a la Patria que defendieron con el valor del ejemplo legado en el concepto internacionalista martiano de que Patria es humanidad.
Este día de solemnidad especial permitirá rendir sentido tributo en la presencia de los bloques representativos de las diferentes organizaciones políticas y de masas y de formas no estatales de producción y servicios será el mensaje contundente frente a la agresiva política intervencionista de la actual administración nazi-fascista del presidente Trump.
Defender la Revolución es garantizar la independencia y soberanía de Cuba frente a los embates del gobierno de Estados Unidos que, en las palabras de nuestro Héroe Nacional José Martí, signados por la providencia pretende caer "con esa fuerza más sobre nuestros pueblos de América".
La llegada y recibimiento de nuestros 32 hermanos caídos heroicamente en el cumplimiento del deber marca un nuevo capítulo en la historia de luchas del pueblo cubano que se iniciaron en 1868, con el Grito de Baire y el triunfo de la Revolución cubana en 1959.
La presencia de cientos de miles de habaneros, en representación de todo el pueblo de Cuba, significa la voluntad de Maceo, en Baraguá, de no aceptar concesiones al enemigo histórico del pueblo de Cuba, garante de su destino y defensor de su integridad e independencia al precio que sea necesario.
Por estos días volveremos a la Tribuna Antiimperialista José Martí, escenario de las marchas heroicas de nuestro pueblo.
La unidad, organización y disciplina de nuestro pueblo nos alerta frente a un escenario condicionado por las pretensiones imperiales que pretenden destruir nuestra memoria histórica a través de la guerra mediática de cuarta generación en las redes sociales para intentar quebrar la unidad que nos mantiene como una nación inquebrantable, generosa que "no anda de pedigueña por el mundo, sino de hermana".

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