No pretendo destapar la "caja de Pandora", ni el temor de que me citen para revelar algún hecho de conocimiento público y específico, siento mi responsabilidad como servidora pública; mientras observo en mi entorno a grupitos de jóvenes que a mi parecer están en edad escolar y se dedican a la caza furtiva de aves endémicas o migrantes que nos visitan en determinadas épocas del año. Por supuesto, no tengo pruebas pero imagino su destino...

Me preocupa que, en horarios escolares, permanezcan niños jugando y no se advierten acciones para saber cuál es el motivo de la ausencia a clases. Incluso cuando les he preguntado algunos solo bajan la mirada y, en pocas ocasiones, responden: "como la maestra no fue a clases hoy..."

Es real que en la mayoría de los casos, para no ser absoluta, son niños, pues resulta raro ver a una hembra en la calle en horario escolar. Preocupada por algo ajeno a otros tiempos indagué con un profesor: de esos que le dicen ”viejos” y respondió: no todos los padres se preocupan por la enseñanza, a veces una los cita y no van y; por supuesto, un maestro solo no puede.

Los hay que van a reuniones en la escuela e incluso aparecen a la escuela cualquier día de la semana para averiguar por sus hijos.

¿Es la familia, la sociedad, la escuela la responsable? Todos lo somos ¿Qué ha fallado? ¿La perseverancia?
Nunca hemos sido un país de ricos y quienes labraron el camino del saber -con una enseñanza gratuita- conocieron dificultades que contrario a lo que algunos tratan de tergiversar, ayudaron en la formación de personas de bien. Becados fuera o lejos de casa, tuvimos épocas de abundancia en la meriendas, en los almuerzos, en el transporte, pero no quiere decir que el camino era color rosa, todos en algún momento atravesamos lo difícil; imponiendo nuestra voluntad y el saber que (al final) seríamos profesionales dueños del destino.

Hoy a pesar de la situación económica las secundarias tiene su merienda escolar. ¿Que hay escollos? los hay, que lo almuerzos no son los de antaño, es cierto. Pero arriesgarnos (y lo digo en plural, de forma inclusiva) a perder la oportunidad de estudiar, de labrar el futuro es a mi entender un pecado.

Y solo dejo para el final una reflexión social:

Hay miles de miles de estudiantes que cursan carreras universitarias y se imponen, junto a sus familiares, a las dificultades diarias; no dejemos perder a esos niños y jóvenes que en nuestras cuadras no asisten a clases, perderemos futuros profesionales y personas que podrán trabajar por su bien espiritual y material.

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