Foto: Tomada de Redes Sociales

Aún conservo la tirita de papel, Marisol, móvil 5….., y no le he dado las gracias. Era la quinta persona a quien molestaba buscando el medicamento controlado que supuestamente debí haber adquirido en la farmacia de la zona 24 de Alamar, donde corresponde. Luego de dos años ausente del mercado estatal y aparecer en junio último, no había alcanzado más las pastillas de Levotiroxina sódica de 100 mg que no puedo dejar de consumir.

Durante todo el período que no he podido adquirirlas por el tarjetón las he comprado al precio de 400 cup a los vendedores de medicamentos que las tenían de México, o tan lejanas como de Rusia. Y no pretendo analizar en este comentario el porqué hubo un período tan largo de ausencia en las farmacias. Pandemia de por medio, falta de financiamiento y otras cuestiones. Mi preocupación es que si todo avizora que se estabilizará su distribución, ¿por qué el primer día de venta ya no se pueden adquirir en las farmacias?

Esa interrogante pudiera tener muchos derroteros subjetivos, algunos de los cuales apuntan al mejor postor si tenemos en cuenta que, no son los suficientes para cubrir las necesidades de los pacientes con tarjetas reguladas, ¿cómo es posible que al siguiente día las encuentres en el llamado mercado informal?, ¿de dónde salieron..?

Encontrar la solución adecuada no implica subir al Kilimanjaro sino aplicar las regulaciones vigentes para cerrarle las puertas a quienes justifican las ilegalidades a cualquier costo. Además no admito que me digan “si te levantas de madrugada alcanzas las pastillas”. Si están bajo control, alguien tiene que responsabilizarse con su distribución regulada, mediante los controles de tarjetones, para garantizar su llegada –tal y como ha previsto el Minsap- a quienes por prescripción facultativa deben recibirlas para sostener una mejor calidad de la vida.

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Reinado de la magia