Foto: Tomada del Facebook de Roberto Morales Ojeda

En un lugar poco visible tengo colgado un pequeño cuadro de "Choco". Cuando fue al programa "con dos que se quieran...", hizo varias anécdotas, pero la más recurrente es la que decía que había viajado por el mundo, pero solo podía pintar aquí.

Flora Fong fue más explícita "la luz aquí es única". Y si usted lee el libro Los que se quedaron del periodista Luis Báez, encontrará disímiles opiniones de quienes con una vida holgada decidieron luego de 1959 seguir viviendo aquí.

Y dedico líneas a este tema porque cada día aparecen en las redes sociales de la Internet, cubanos que si nadan a favor de su corriente en los lugares escogidos o encontrados es gracias a lo que aprendieron gratuitamente en su país, y ahora olvidados dan consejos de lo que suponen debemos hacer para alcanzar la vida que ellos llevan. Cuando marcharon muchos lo hicieron en silencio, y cuando llegaron fuimos conociendo de su partida.

Algunos viven con holgura, otros no tanto y hay de los que dependen de ayuda estatal para poder socorrer necesidades mínimas. Hay quienes no dicen en qué trabajan porque su profesión sólo funciona en sus mentes. Hay algunos que sin pena lamentan la vida de un emigrado.

Pero acá hay muchos Choco y Flora, solo dos conocidos. Estamos afrontando dificilísimas situaciones, pero las esperanzas de ver la luz no la perdimos.

Acá pueden quedar algunos que lamentan no haber marchado, pero también están los que sabedores de que si hubieran partido espiritualmente estuvieran muertos porque no tendrían al amanecer con ese sol ardiente la variedad de colores que hay en esta isla. Buenaventura para lo que partieron y para los que se quedaron. Todos somos cubanos.

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