
En un mundo marcado por conflictos, exclusiones y crecientes amenazas a la seguridad colectiva, Cuba reitera su compromiso inquebrantable con el respeto y la promoción con la paz, así como con los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
Para la mayor isla del Caribe, la convivencia pacífica no es un concepto abstracto, sino una práctica diaria basada en la solidaridad, el respeto a la soberanía y la solución dialogada de las controversias. En este 16 de mayo, alzamos la voz para recordar que la paz verdadera solo es posible cuando se garantizan la justicia social, la igualdad y el desarrollo sostenible para todos los pueblos.
La posición cubana es clara y consecuente: condena inequívoca al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, y defensa activa de la paz como derecho humano fundamental.
Cuba, víctima durante décadas de acciones terroristas, sabe del dolor y la devastación que causa esta lacra. Por eso, rechaza cualquier intento de justificar el terrorismo, sea cual sea su origen o pretensión. Al mismo tiempo, defiende la paz no como simple ausencia de guerra, sino como construcción colectiva, basada en el diálogo respetuoso y el multilateralismo genuino.
(Tomado del Facebook de Roberto Morales Ojeda)
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