
El llamado "Mi firma por la Patria" representa un legítimo ejercicio de soberanía popular frente a la escalada de agresiones que enfrenta Cuba.
Organizaciones de la sociedad civil han lanzado esta convocatoria como respuesta a un contexto de bloqueo, calumnias, agresiones mediáticas y una guerra híbrida permanente.
Al estampar su rúbrica, los ciudadanos no solo ejercen un derecho, sino que cumplen con el deber supremo consagrado en la Constitución de defender la nación, reafirmando así su compromiso activo con el presente y futuro del país en lugar de permanecer como espectadores pasivos.
Además, esta iniciativa fortalece la unidad al articular un frente nacional contra la desinformación, coincidiendo con el aniversario 65 de la victoria de Playa Girón y el centenario del Comandante Fidel Castro.
La firma constituye una herramienta de comunicación política que refleja la vocación de paz del pueblo cubano, desenmascarando las campañas que buscan distorsionar su realidad.
En un mundo marcado por la manipulación mediática, este movimiento demuestra que la defensa de la utopía y la construcción de herramientas comunicacionales propias son caminos viables para contrarrestar la violencia fascista y legitimar el derecho de Cuba a existir sin injerencias.
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Uno de los períodos de mayor significado patriótico e histórico de la Revolución

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