La mentira siempre ha sido el arma predilecta del enemigo imperialista, una herramienta de guerra diseñada para desdibujar la conciencia y fracturar la unidad de los pueblos.
La historia nos demuestra que, ante la incapacidad de doblegar la voluntad revolucionaria por la fuerza, el imperio recurre al engaño sistemático, a la manipulación mediática y a las llamadas «fake news», sembrando el caos en el tejido social para justificar sus agresiones. Cada titular tendencioso, cada imagen fuera de contexto y cada rumor infundado no son casualidades, sino eslabones de una cadena de desestabilización que busca minar la confianza en nuestras instituciones y en el rumbo soberano que hemos elegido.
Frente a esta ofensiva, la verdad se erige como el más potente e inquebrantable escudo de la Revolución. No se trata de una verdad ingenua o complaciente, sino de la certeza histórica construida día a día con el sudor y la dignidad del pueblo.
Enarbolar la verdad implica desmontar las falacias con hechos concretos, educar en el pensamiento crítico y blindar el relato colectivo contra la intoxicación mediática. Cuando el imperio utiliza la mentira como proyectil, nosotros respondemos con la transparencia del que no teme a la luz; porque sabemos que, al final, la realidad siempre prevalece sobre el espejismo y la conciencia revolucionaria es la vacuna más eficaz contra el veneno de la desinformación.
(Tomado del perfil en Facebook de Roberto Morales Ojeda)