
El bloqueo, desde abril de 1960 tiene un objetivo definido: causar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno Cubano. Desde su imposición, hasta mayo de 2008, el daño causado al pueblo de la Isla superaba los 93 000 millones de dólares. Por la devaluación del dólar y las fluctuaciones de su valor en este tiempo, dichas afectaciones equivaldrían a 224 600 millones de dólares. La Ley Torricelli (1992), la Helms-Burton (1996) y la de Ajuste Cubano (1966) son tres de las más conocidas y repudiables medidas; disposiciones que violan la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.
Los cubanos también han padecido infiltraciones de espías y ataques piratas y a naves aéreas y marítimas, secuestros de aviones y embarcaciones, agresiones biológicas, radiales y televisivas. En cada una de las diferentes administraciones estadounidenses se alienta la emigración ilegal y violenta; los planes de asesinato a los principales dirigentes de la Revolución Cubana; así como sabotajes, actos terroristas -que han causado numerosas víctimas durante décadas- y cuantiosos daños materiales. Todos promovidos, organizados, financiados o tolerados con la impunidad del gobierno en Washington.
Por ejemplo: Entre noviembre de 1961 y octubre de 1962, agentes de la CIA y de la contrarrevolución, llevaron a cabo contra nuestro país unos 5 700 actos de guerra económica, sabotajes, operaciones psicológicas, atentados, alzamientos, secuestros de buques y aviones, ataques piratas, actividades de inteligencia, y organización de la subversión interna, como parte de la Operación Mangosta.
El objetivo era ablandar a Cuba para una invasión, planificada para octubre de 1962, momento en el cual el mundo estuvo al borde de una confrontación nuclear, desatada por la Crisis de Octubre (de los Misiles, o del Caribe).
El reclutamiento, dirección, apoyo logístico y financiero y la utilización de mercenarios asalariados por parte del gobierno de Estados Unidos dentro del propio territorio cubano, han centrado la guerra y hostilidad contra la nación caribeña.
Para los años fiscales 2007 y 2008, la administración del presidente George Bush destinó 80 millones de dólares para operaciones públicas; a fin de imponer un cambio de régimen; mientras incrementaba el financiamiento para acciones encubiertas por parte de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos y la guerra mediática contra Cuba.
En cada una de sus acciones la administración actual de la Casa Blanca no solo demuestra su intención de romper el equilibrio mundial a través de una escalada en la cual destruye lo alcanzado por Cuba, en el sostenimiento de una zona de Paz en la región, sino que condiciona la posibilidad de una agresión directa contra la Mayor de las Antillas y el bloqueo de los suministros de petróleo como un acto de guerra contra el pueblo cubano.
Otras informaciones:
El bloqueo estadounidense como acto de guerra contra Cuba (II)

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