Foto: Ilustración: Martirena

Cuando la solución de un problema se enquista en decisiones burocráticas la desidia sepulta cualquier respuesta práctica y el olvido termina por lapidar las esperanzas.

Así sucede desde hace un año a los vecinos en un edificio de 14 plantas, ubicado en calle Hidalgo número 624, entre San Pedro y Lombillo, donde uno de sus elevadores dejó de funcionar hace diez años y se convirtió en transferencia de piezas de repuesto para el que aún prestaba servicio con una sobrecarga de trabajo y piezas obsoletas.

Los vecinos, en su mayoría con edades superiores a los 65 años, deben subir por las escaleras mientras esperan la solución de la Empresa de Producciones Metálicas, COMETAL, encargada de restablecer el imprescindible servicio.

Las misivas, en el correo electrónico, llegan cargadas de argumentos para significar las consecuencias de los problemas adicionales que genera en personas de edades más avanzadas y padecimientos físicos propios de la ancianidad, entre otros que han sufrido accidentes en las escaleras y de quienes "optan" por mantenerse en sus apartamentos de los pisos más altos y bajan una sola vez al día.

Esperamos que la empresa COMETAL encuentre la solución requerida y los vecinos reciban los beneficios de un servicio que debe considerarse en la urgencia y no de la prolongada espera.