
Reverencia eterna a los bravos combatientes cubanos, quienes escribieron con su valentía una página inmortal de honor y compromiso internacionalista.
Cayeron bajo el fuego cobarde y prepotente de la agresión yanqui contra Venezuela, defendiendo no solo la soberanía de una hermana nación, sino los principios más sagrados de la dignidad y la autodeterminación de los pueblos.
Su pérdida hunde nuestros corazones en un profundo e indignado dolor, una tristeza que se entrelaza con la rabia ante la arrogancia criminal del imperio. Sin embargo, de ese mismo dolor brota orgullo ante su heroicidad pura, ante la elección consciente de enfrentar al poderoso enemigo. Por tanto, eterna y profunda reverencia a su coraje indomable, a la fuerza titánica con la que desafiaron a los miserables mercenarios de la opresión.
Extendemos un fuerte y solidario abrazo a sus seres queridos, a sus familias y amigos, que cargan con el peso de una ausencia física, pero que pueden erguirse con la certeza de que su sangre se mezcló para siempre con la tierra de la Patria Grande. No han caído en vano; se han transfigurado en faro y en bandera. Honremos cada día su memoria defendiendo todas las causas justas de la humanidad.
(Tomado del perfil en Facebook de Roberto Morales Ojeda)
Ver además:
Enérgica condena de los trabajadores de la Unión Eléctrica de La Habana

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