Muchos dicen que llamar al 18888 para averiguar algo es por gusto, que nadie contesta, y que otro tanto ocurre con los demás teléfonos que brinda la Empresa Eléctrica para atender a la población.
Lo cierto es que, tal cual dice el refrán, cuando el río suena, es porque piedras trae, algo que pude constatar en las dos últimas desconexiones que, de forma consecutiva, sufrió el SEN.
En la primera de ellas realicé un total de cinco llamadas, en distintos momentos, y en todas el resultado fue exactamente el mismo.
Daba timbre, nadie lo cogía, y después que el oido se me entumedecía, llegaba el sonido temido, ese que indica que la llamada se ha caído.
Marcaba redial, no una ni dos, sino seis, siete, y hasta ocho veces, y en todas las ocasiones, por arte de magia, daba ocupado.
Una o dos horas, a veces hasta tres, intentaba comunicar, y de nuevo la misma historia.
Así lo intenté, en esa primera desconexión, un total de cinco veces, jamás respondieron la llamada.
En esos momentos uno se pregunta, ¿para qué sirve este teléfono si nadie lo contesta? ¿Cuál es la magia que se cae la llamada y automáticamente entra en ocupado?
En la segunda desconexión, nuevamente volví a la carga, y antes que pudiese comunicar me pasó la misma historia dos veces más, antes que decidiera usar el móvil, con el poco de carga que le quedaba para llamar.
En ese instante es que pude comunicarme. La atención, profesional, vino a maquillar todo lo ocurrido anteriormente, pero, ni así, logró quitar el "mal sabor de boca" que dejaron los anteriores intentos.
Dicen que perro huevero, aunque le quemen el hocico, huevero se queda. Al parecer ello es cierto, y este 21 de julio insistí en averiguar, ante la falta de conexión, la situación del SEN.
El resultado, tres llamadas realizadas desde el fijo, en todas ellas dio ocupado, algo más comprensible que lo anterior, y tres llamadas por el celular, en todas, la llamada se cayó antes de siquiera dar timbre.
Nada, que el 18888 es una verdadera incógnita, un rompecorazones que hace que muchas personas se cuestionen la viabilidad de ese, y otros teléfonos que la UNE pone para establecer comunicación con ellos, tanto para averiguar sobre cuestiones puntuales, como para reportar una avería.
Cierto que son infinitas las llamadas que reciben, pero... alguna solución hay que buscar, no me pregunten cual porque no la sé, que permita este servicio funcione como es debido, y la población pueda informarse, e informar acerca de cualquier anomalía en el servicio, en lugar de que el silencio sea quien eche por piso el agregado trabajo de los eléctricos que en las más difíciles condiciones insisten en hacer, que al menos por unas breves horas, la electricidad llegue a nuestros hogares.
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