Finlay, gigante de la ciencia cubana

Carlos J. Finlay trascendió las fronteras de la Isla por su descubrimiento sobre el agente trasmisor de la fiebre amarilla, el mosquito Aedes Aegypti
Foto: Sheryl Márquez Vega

La Labor científica del médico cubano Carlos J. Finlay trascendió las fronteras de la Isla por su notoria investigación y descubrimiento sobre el agente trasmisor de la fiebre amarilla, el mosquito Aedes Aegypti. Este flagelo durante la mitad del siglo XX trajo consigo incertidumbre, desesperación y muerte, ante su desconocimiento.

Asimismo, en la nación caribeña, América, y el mundo, el importante suceso fue esencial para combatir el trasmisor de la enfermedad, y a pesar de algunos subterfugios y maniobras carentes de ética para no reconocer a Finlay como el responsable principal del extraordinario descubrimiento, su nombre alcanzó la notoriedad merecida de este científico, hijo ilustre de Cuba.

También fue nominado al Premio Nobel en Medicina e internacionalmente su actividad a favor de la ciencia es considerada de las más importantes alrededor de las enfermedades tropicales.

La Mayor de las Antillas le otorgó el máximo liderazgo del hallazgo creando además la Orden al Mérito que lleva su nombre para aquellos hombres y mujeres que con decoro, abnegación y dedicación prestan servicios relevantes en el ámbito de la ciencia.

Igualmente, en honor a su nacimiento, el 3 de diciembre se conmemora en Cuba el Día de la Medicina Latinoamericana, y se rinde homenaje a los trabajadores del sector que, con sentido de pertenencia, amor y la voluntad de salvar vidas son continuadores del legado de este gigante de la ciencia.

De igual manera, Finlay contribuyó decididamente al saneamiento de la enfermedad asociada al trasmisor de la fiebre amarilla en Cuba, la región y en el mundo.

Y es ejemplo para las presentes y futuras generaciones de científicos y profesionales de la Salud que no cejan en su empeño de continuar, (a pesar de las difíciles condiciones económicas que atraviesa la Isla, vilmente asediada, y con un recrudecido bloqueo), aportando conocimientos y resultados científicos a favor de la población cubana, además de brindar su ayuda solidaria a todos aquellos pueblos que lo precisen en cualquier latitud del planeta.

El 19 de agosto de 1915 muere este grande de la Ciencia en Cuba, Carlos J. Finlay.

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