El bloqueo carcome la paz de Cuba y degrada a los Estados Unidos a lo más profundo de la civilización humana

El bloqueo no solo afecta con creces la cotidianidad de los cubanos; perjudica también a los ciudadanos norteamericanos interesados en viajar a la Mayor de las Antillas, concretar negocios, turismo, e intercambios académicos y culturales
Foto: Tomada de Redes Sociales

Suman décadas de irracional y aberrante bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra el pueblo de Cuba. A ello se suman también durante años acciones terroristas y subversivas organizadas desde el sur de la Florida con la anuencia de sus autoridades, una doble moral que daña con creces la credibilidad de ese gobierno.

Esa estrategia criminal contra la Isla es condenada por la inmensa mayoría de la comunidad mundial, por su esencia genocida y vulneradora del derecho humano, e internacional.

En el recién efectuado Consejo de Derechos Humanos de la ONU quedó evidenciada la conducta criminal de Estados Unidos, significándose por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, que ninguna nación defendió la vil política de Washington contra el país caribeño. El Canciller añadió, además, cómo en el último año la nación ha perdido, económicamente, más de US$ 8.000 millones.

Foto: Tomada de Redes Sociales

La falta de seriedad e irracionalidad de la estrategia de asfixia instrumentada por la Casa Blanca acompañada de su prepotencia, amenazas, chantajes y quebranto a la autodeterminación de los pueblos contribuye a incrementar el repudio universal a EE. UU por su abusivo e injustificado trato a sus vecinos cuando no comparten sus designios colonialistas, y carentes de respeto a la soberanía de los países.

El bloqueo no solo afecta con creces la cotidianidad de los cubanos, (con escasez de alimentos, medicinas, carencia de combustible con incidencias en el transporte, Salud, Educación, Cultura, Economía, producciones agrícolas e industriales, en generando obstáculos para el desarrollo de todas las estructuras socioeconómicas de la Isla); perjudica también a los ciudadanos norteamericanos interesados en viajar a la Mayor de las Antillas, concretar negocios, turismo, e intercambios académicos y culturales.

Asimismo, no cesan las sanciones a entidades, instituciones, personas naturales, etc., por parte de la administración estadounidense, y con énfasis e insensatez por el señor secretario de Estado, Marco Rubio, quien denota con sus medidas una obstinación y un odio disparatado hacia esta tierra. Y a pesar de no conocerla, como vulgar verdugo castiga con perfidia a su gente, incluyendo bebes, niños, jóvenes, mujeres, ancianos, vulnerables, a toda una población noble, hospitalaria y digna.

Y resulta tan absurdo el pretexto de Washington de que Cuba es una amenaza para su seguridad, que ningún gobierno o ciudadano del mundo, informado, culto, decente, y responsable, puede concebir. Su objetivo real es forzar cambios políticos en la Isla, irrespetando el derecho de su pueblo a decidir su futuro sin injerencias, ni agresiones.

La era de las cavernas y de la barbarie quedaron en otras centurias, de ahí que la humanidad esté harta de tanta insidia, agresiones, guerras que potencian muerte, destrucción, inseguridad, desestabilización y quebranten la sagrada paz que precisa todo el mundo para alcanzar desarrollo sostenible, mayor colaboración, solidaridad y control de daños al medio ambiente.

El bloqueo a Cuba debe cesar, y en la Casa Blanca debe imponerse el pragmatismo, la cordura e inteligencia en las relaciones diplomáticas. Y dejar atrás sus políticas draconianas despreciadas por la comunidad internacional, y que no solo dañan la convivencia armónica entre naciones, sino también la tranquilidad y economía de Estados Unidos, al tiempo que incentivan mayores niveles de desigualdades y migración del Sur, al Norte.

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