Buscar el fiel de la balanza

El proyecto “Apoyo a la soberanía alimentaria y desarrollo local en La Habana del Este” ha contribuido a reducir desigualdades de género en comunidades rurales mediante talleres de capacitación, acceso a recursos y mayor participación de las mujeres en la toma de decisiones
A los talleres del proyecto Apoyo a la soberanía alimentaria y desarrollo local en el municipio La Habana del Este a través del fomento de sistemas agroforestales resilientes, que desarrolla ACPA con acompañamiento de Justicia Alimentaria y financiamiento de la Generalitat Valenciana acudieron beneficiarios de las diferentes estructuras insertadas en la iniciativa. Foto: Cortesía de la ACPA

En no pocas ocasiones, dada la naturalización, las manifestaciones de desigualdad entre mujeres y hombres en la toma de decisiones y el acceso a los recursos, por ejemplo, no se ven, se les pasa por alto y son tomadas como el orden natural de las cosas.

El proyecto Apoyo a la soberanía alimentaria y desarrollo local en el municipio La Habana del Este a través del fomento de sistemas agroforestales resilientes se propuso servir de motor de arranque para un cambio en esos desequilibrios y, aunque incipientes, ya en algunas familias la balanza se inclina la fiel.

“Los talleres de género nos han servido para ver las situaciones de desequilibrio que enfrentan las mujeres”, compartió Maritza Gómez, de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Elio Llerena, en la comunidad Santa Bárbara, alejada del centro urbano de Campo Florido, en el municipio La Habana del Este.

Maritza Gómez, de la Cooperativa de Créditos y Servicios Elio Llerena destaca el impacto que han tenido los nuevos conocimientos en la dinámica familiar y la labor productiva. Foto: Cortesía de la ACPA

La sociología indica que los cambios sociales son procesos que toman tiempo, pero lo principal es romper esa inercia que por siglos ha defendido y entronizado al patriarcado. “En mi caso, ya no pasa, mi esposo y yo trabajamos de conjunto”, expresó Gómez, de la finca La Loma.

El proyecto de apoyo a la soberanía alimentaria y la resiliencia ha hecho énfasis en el desempeño de las mujeres y, a partir del conocimiento, las pone en una mejor situación ante diferentes situaciones, indica la consultoría de género que propició la iniciativa de colaboración internacional, acompañada por la organización no gubernamental española Justicia Alimentaria.

Los resultados de la consultoría recogen que cinco de las mujeres participantes han sido beneficiarias del proyecto, donde han recibido niveles importantes de recursos y capacitación para el uso de los mismos, y algunas están participando en convocatorias para proyectos futuros.

Además, una de ellas se aprobó como beneficiaria para un nuevo proyecto que implementará la Asociación de Producción Animal en el territorio.

El proyecto ha mejorado la posición de las mujeres, la mayoría son rentables. No obstante, se destaca insatisfacción con los resultados alcanzados y se insiste en la necesidad de seguir trabajando para incrementar el potencial femenino.

Entre los criterios expresados por las mujeres se encuentran la atención a sus necesidades prácticas y/o estratégicas en la toma de decisiones porque “la opinión cuenta”. A su vez, reconocen que “hay que ser más perseverantes para tener mayores oportunidades”.

Uno de los saldos de esta experiencia es que las mujeres, por derecho propio, tienen acceso a los recursos por su condición de beneficiarias y la oportunidad de participar en todos los procesos.

Por ejemplo, en la finca La Loma, dedicada tradicionalmente a la ganadería vacuna, “se introdujo el ganado menor y la cunicultura, con insumos adquiridos mediante el proyecto, a lo que se unen prácticas de siembra de cercas vivas, con especies que aportan alimento animal; y acciones para la protección del suelo, como medidas ante el cambio climático”.

Por otra parte, como fruto de los talleres que estuvieron a cargo de la doctora Dilcia García, quien desde hace muchos años impulsa el trabajo por la igualdad de género en la ACPA y en los espacios rurales cubanos, hoy existe mayor comprensión de los hombres hacia las mujeres y aceptan los cambios que se evidencian en los planes y programas.

La doctora Dilcia García sobreviviente explicó conceptos y puso ejemplos prácticos de cómo se manifiestan las desigualdades de genero tanto en el hogar como en el espacio familiar. Foto: Cortesía de la ACPA

Al respecto, se enfatiza en que “hay que seguir trabajando para que sean sostenibles en el tiempo”.

Otro de los sentidos del programa de género del proyecto apuntó a incidir en los ámbitos familiares y laborales. En el primero, se enfocó en que cuatro matrimonios participaran en los procesos formativos, apostando por que en sus hogares apliquen los conocimientos, compartiendo y poniéndose de acuerdo en las decisiones en el hogar. Como segunda salida, estaría servir de modelo del equilibro y la distribución equitativa de las tareas domésticas a sus vecinos.

En el plano laboral, las acciones prácticas se orientarían a mejorar las condiciones de trabajo para el personal femenino en las tres áreas de acción del proyecto: la Cooperativa de Créditos y Servicios Juan Manuel Márquez, en el Órgano de Base de la Asociación Cubana de Producción Animal y en la Unidad Empresarial de Base Agroforestal.

En ese sentido, se incluyeron como tareas del proyecto la instalación de tasas sanitarias en el baño, la adquisición de ropa, zapatos para mujeres, así como de herramientas de trabajo más pequeñas o livianas, elementos que generalmente no se tienen en cuenta a la hora de comprar insumos, ropa de trabajo o construir las instalaciones.

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