Una contribución que vale la pena

La evaluación de los resultados del proyecto Apoyo a la soberanía alimentaria y desarrollo local en el municipio de La Habana del Este, de colaboración internacional, habla de efectividad y satisfacción de productoras y productores beneficiarios, y también de retos
Foto: Raquel Sierra

Cuánto se ha avanzado en la introducción de variedades, de qué manera han calado y se han materializado en el escenario productivo los nuevos conocimientos sobre igualdad de género, qué hacer para continuar y lograr una deseada sostenibilidad que tribute a impulsar la producción agropecuaria de manera local.

Esas y otras interrogantes acapararon la atención de los participantes en el taller Validación de resultados de la evaluación de impacto del proyecto Apoyo a la soberanía alimentaria y desarrollo local en el municipio de La Habana del Este a través del fomento de sistemas agroforestales resilientes.

Según la evaluación presentada por Michely Vega León y Yaiselys Hernández Fernández, del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical Alejandro de Humboldt (Inifat), los resultados reflejan un avance significativo en la eficiencia productiva, el uso de energías limpias y el empoderamiento comunitario, respaldado por una aceptación del 92 por ciento entre productores y productores beneficiarios del proyecto.

En el encuentro,  que contó con la presencia de Omar Portuondo, director de Desarrollo Municipal del territorio; Giselle Chong, directora del proyecto; y Aurelia Castellanos, presidenta de la Filial Habana de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA), participó una importante representación de las diferentes entidades productivas beneficiarias, señal del interés por el proyecto y sus resultados, demostrado a lo largo de toda la implementación.

La evaluación incluyó los diversos aspectos que abarcó la iniciativa de cooperación internacional que implementa la  ACPA, acompañada por la organización no gubernamental española Justicia Alimentaria, con financiamiento de  la Generalitat Valenciana, entre estos, pertinencia, eficacia, eficiencia, impacto y sostenibilidad.

Hacer y medir

Las encuestas realizadas al inicio del proceso revelaron brechas y necesidades en materia de recursos, tecnologías, sistemas de riego, de conocimientos sobre forestería y silvopastoreo, cuidado y mantenimiento al lugar de descanso de los animales, diseño de las fincas, equidad de género, desarrollo femenino, viveros, sistemas de ordeño mecanizado, pérdidas de cosechas, combustibles, techos y cercas, así como la urgencia de una transformación productiva y de manejo agrícola.

Sobre todo, identificaron como principales brechas la falta de capacitación (66,2 por ciento de las personas encuestadas), seguido de escaso acceso a insumos como semillas, abonos, animales, agua y riego.

Según las encuestas, el proyecto respondió totalmente al problema principal (30,8 por ciento) y parcialmente (67,7 por ciento). En el caso de si atendió a las necesidades específicas de las mujeres, el 50,8 por ciento de las personas encuestadas respondió afirmativamente y el 100 opinó que facilitó mucho su participación en actividades productivas o de decisión.

Por otra parte, el 64,6 por ciento consideró que las actividades del proyecto (capacitaciones, asistencia técnica, entrega de insumos, rehabilitación de estructuras) fueron útiles para su trabajo y el 44,6 por ciento afirmó haber compartido lo aprendido con otras personas (vecinos, familiares, otros productores).

Sobre si actualmente aplican en sus fincas o áreas de trabajo alguna práctica agroforestal o silvopastoril aprendida en el proyecto, el 38,5 por ciento respondió que inserta varias y el 44,6 por ciento introdujo al menos una. A su vez, el 73,8 por ciento de productoras y productores beneficiados respondió que su producción de alimentos en cantidad y variedad ahora se encontraba mucho mejor.

En cuanto a la reducción de compra de insumos externos (fertilizantes químicos, concentrados, semillas importadas) gracias a lo aprendido en el proyecto, 58,5 por ciento reveló que había disminuido considerablemente.

Un importante resultado que habla de transparencia, seriedad y participación fue que el 98 por ciento de las personas encuestadas dijo conocer cómo se usaban los fondos o cómo se tomaban las decisiones sobre compras o distribución.

Ganar, ganar

De forma general, los testimonios de los beneficiarios de las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) Juan Manuel Márquez y la 14 de Julio, evidencian que la participación en el proyecto les permitió diversificar las fincas y migrar hacia sistemas agrícolas de mayor rendimiento.

Según comentaron en el encuentro, entre las prácticas se encuentran la introducción de áreas de forraje proteico: tithonia, moringa), caña, king grass y cultivos de ciclo corto (boniato, calabaza, maní y yuca) mediante el intercalamiento, y la implementación de siembras perpendiculares a la pendiente, construcción de barreras y zanjas hídricas para controlar la erosión, además de regeneración orgánica mediante el uso intensivo de compost.

En el ámbito pecuario, se lograron mejoras tecnológicas, lo que unido a la disponibilidad constante de agua y sombra, posibilitaron duplicar el peso promedio de los animales y redujeron sustancialmente los índices de mortalidad.

La aplicación de nuevos conocimientos sobre forestería análoga, dieron la posibilidad a través de viveros y casas de cultivo, de recuperar bosques en áreas colectivas, limpiando malezas invasoras y reforestando especies autóctonas con utilidad en postes y sombras.

«Las capacitaciones constituyeron el punto de partida para el cambio de mentalidad en la producción agrícola local», indicaron participantes en el intercambio, donde la Dirección de Desarrollo Local del territorio expresó el compromiso de incorporar presupuesto local y fondos de fomento a la continuidad del proyecto.

El proyecto articuló sus metas directamente con la Estrategia de Desarrollo Municipal y las normativas de la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Ley SSAN de 2022) y priorizó el uso de fuentes renovables, incluyendo la instalación de tecnología fotovoltaica (paneles solares) en fincas beneficiarias.

Desafíos para futuras intervenciones

Según se valoró, si bien el enfoque de género logró posicionar a las mujeres en roles de liderazgo de fincas, se identificó la necesidad de estructurar convocatorias específicas para la juventud rural, de manera que exista una continuidad en las labores agropecuarias, para la sostenibilidad.

Por otra parte, en los grupos focales se señaló la conveniencia para futuras etapas de ampliar los criterios de selección de terrenos a fincas privadas con alto potencial no explotado, así como la necesidad de fortalecer la capacidad de convocatoria y el acompañamiento en el terreno por parte de la Comisión Municipal SAN para consolidar los avances.

Esta La iniciativa, que beneficia de manera directa a 483 campesinos y campesinas (100 mujeres), y nueve fincas e indirectamente a 26 500 personas, de los Consejos Populares de Campo Florido y de Guanabo, ha propiciado la participación, la inclusión, la formación y el crecimiento personal a partir de capacitaciones y de acciones de comunicación que van desde intercambios hasta visitas a productores de excelencia.

El proyecto de colaboración ha centrada la mirada en acciones que tributen al ejercicio del derecho a la alimentación, promoviendo la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional (SSAN) y el desarrollo local resiliente con un enfoque inclusivo y de sostenibilidad ambiental en la provincia de La Habana.

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