Negación del genocidio e infamia intelectual

La revista Nexos publicó un artículo de Ezra Shabot bajo el título “Genocidio”, y a primera vista parecería que la opinión contenida en el texto estaba clara y que la lectura reforzaría que en Palestina se está cometiendo un genocidio, pero no fue así
Foto: piedepágina.mx

El pasado 2 de agosto, la revista Nexos publicó en su página web un artículo de Ezra Shabot bajo el título “Genocidio”, y a primera vista parecería que la opinión contenida en el cuerpo de texto estaba clara y que la lectura reforzaría lo que todo mundo sabe; en Palestina se está cometiendo un genocidio al menos desde 1948; es decir, desde hace ya 78 años.

Pero para sorpresa de algunos y reafirmación de otros, no, no fue así, el texto en cuestión obvió lo que el mundo sabe y lo que la ONU ya ha reconocido en sus declaraciones, relatorías e informes, pues Shabot concluye que “La narrativa sobre el supuesto genocidio palestino en Gaza no se sostiene”, y así, sin mayor reparo moral o ética periodística, intelectual y humana, tanto Nexos como el autor negaron el genocidio en Palestina y de paso se hicieron de muchos más lectores de los que acostumbran debido al revuelo que causó semejante narrativa infundada y cargada de algo más que una dosis de sionismo recalcitrante. Pero bueno, como en otras ocasiones vayamos un paso a la vez.

Primero, señalé que algunos se sorprendieron y otros no por la publicación, y es que desde hace ya un buen tiempo la revista Nexos se ha caracterizado por dar cabida a un conglomerado de desparpajos ramplones y sin fundamento con clara inclinación conservadora, derechista y proyanqui, solo que ahora se le debe sumar prosionista y también negacionista, pues repito, la ONU, Amnistía Internacional y decenas de organizaciones de derechos humanos, instituciones académicas y gobiernos en el mundo, además de un gran movimiento social global, han reconocido que lo que acontece el Palestina se llama genocidio y es cometido por el gobierno sionista de Israel de manera deliberada bajo el mando principal de Benjamin Netanyahu.

Así sin más y con una larga lista de pruebas que pueden consultarse en los informes divulgados y actualizados tanto por la ONU como por Amnistía Internacional, al igual que puede consultarse un sinfín de artículos de toda índole que circulan en las redes sociales, en los que activistas, académicos, periodistas e intelectuales cuestionan las acciones sionistas y revelan el genocidio.

Y esto último significa que, si el señor Shabot hubiera querido escribir un texto al menos algo verosímil, por no pedirle fundamentado con la verdad, le bastaba con leer los informes mencionados para dejar atrás su narrativa sin argumento y no usar una definición de diccionario como “razón” histórica, política, jurídica y hasta moral.

Segundo, la supuesta argumentación histórica que Shabot hace a partir del segundo párrafo es un intento inútil de justificar su postura, en una serie de brincos temporales menciona a conveniencia algunos episodios de guerras (como la actual entre Rusia y Ucrania) para llegar a la cantada “justificante” sionista, pues si bien jamás se ha negado el genocidio cometido por los nazis contra el pueblo judío, ya desde hace muchas décadas intelectuales de toda índole han dejado en claro que esos hechos no debían ni pueden ser usados para convertir en algo “justo” y/o “ético” el actual proceder del sionismo contra Palestina y, entre otros, Sigmund Freud aun siendo judío señaló en los años treinta del siglo pasado que no apoyada a esa ideología porque veía con claridad que se encaminaba a repetir el horror que alguna vez sufrió el pueblo hebreo.

Pero no solo eso, en medio de esa vulgar “justificante histórica”, Shabot presenta una serie de descalificativos dirigidos a las religiones islámicas y a las naciones musulmanas de Medio Oriente, pretendiendo hacerlas ver como fundamentalistas, para después decir con algo más que cinismo que: “Es por estas razones que la presencia de un Estado judío como Israel se convierte en una entidad inaceptable para el mundo musulmán”.

Así, sin ninguna novedad, el autor del texto en cuestión regresa a la máxima de Occidente; civilización o barbarie, y pues ya sabemos que para él donde está ubicada cada parte, aunque en la realidad el fundamentalismo sionista a plena luz del día siga matando palestinos sin importar que sean infantes, mujeres, ancianos, civiles, y por supuesto que Shabot no menciona para nada que si se cuestiona la legitimidad de Israel es por el hecho de que en Palestina lleva décadas ocupando de forma ilegal un amplio territorio sin ninguna ley del Derecho internacional que avale esa ocupación, y claro, mucho menos habla de cómo el sionismo y los imperialismos estadounidense y británico negaron y niegan el establecimiento del Estado palestino, a pesar de que ellos mismos firmaron diversos acuerdos. Vaya revisionismo histórico simplista el que hace el señor Shabot.

Tercero, unos párrafos más adelante se encuentra una de las simplificaciones más inhumanas que se pueden leer en los últimos años, pues en el texto publicado por Nexos se dice: “El sufrimiento de la población de Gaza no es cuestionable, pero es semejante al de las poblaciones de la Alemania nazi bombardeada por los Aliados. En ambos casos la intención no era exterminar a los civiles, sino derrotar militarmente al enemigo”.

Así el tamaño de la desvergüenza e infamia “intelectual”, no solo se obvian las grandes diferencias sino que se justifica la matanza diaria de inocentes en Palestina, y nuevamente se hace caso omiso de los informes publicados por la ONU y Amnistía Internacional donde se ha reconocido la estrategia de Israel con la que planifica el genocidio, siendo la infancia uno de los sectores poblacionales más agredidos y a la que se le extermina de forma deliberada, no por “daños colaterales” ni por “accidente”, pues el sionismo israelí sí tiene el claro objetivo de exterminar a los civiles y la infancia es un objetivo reconocido, pues, como se sabe, en la población de una nación, la infancia es la que preservará la memoria y la cultura para posteriormente reproducirla, y esto significa que en la infancia palestinas está el presente y futuro de esa cultura-nación; por eso, el sionismo sabe muy bien lo que hace cuando mata a una niña o un niño palestino en las zonas ocupadas ilegalmente de Gaza, Cisjordania y demás territorios palestinos.

Cuarto, como parte del teatro argumentativo del texto de Shabot, casi al final menciona este autor que: “Considerar a Israel como un Estado genocida sirve como argumento para cuestionar el derecho a la legítima presencia judía en el Medio Oriente, y de paso avivar un antisemitismo creciente en Europa y los Estados Unidos”. Y pues bueno, nadie está contra los judíos, pero sí cualquier persona que se precie humana está en contra del sionismo, ¿por qué?, porque ese fundamentalismo político-religioso es el arma ideológica del genocidio que lleva décadas cometiéndose en Palestina, así de simple.

Además, lo que el señor Shabot llama “antisemitismo” es igual a la formula usada recientemente por el imperialismo estadounidense en el panfleto publicado contra Cuba donde habla de “antiamericanismo”, dos términos que no se sostienen en la realidad y que no tienen ningún fundamento en los contextos en que han sido usados, pero que responden al mismo amo; la alianza yanqui-sionista que hoy, a través de decenas de lobbies está adueñándose de una parte del mundo, como sucede en Sudamérica con las concesiones de los gobiernos ultraderechistas de Argentina y Colombia, por citar dos ejemplos.

Quinto, el texto de Shabot y el hecho de que la revista Nexos lo publicara, y sin importar las quejas lo mantenga disponible para ser leído, es muestra de cómo un sector de la intelectualidad es capaz de caer en la infamia con el objetivo de ser parte de la campaña mediática al servicio del imperialismo y el sionismo -y pueden darse más de un golpe en el pecho-, esto es algo más que claro, pues ningún periodista serio (aunque sea conservador) publicaría un texto como ese sin la más mínima fuente que sostenga el discurso; asimismo, ninguna revista o portal web daría cabida a una artículo como el señalado sin saber cuál es el trasfondo de la narrativa, y aunque se niegue también sabiendo que un texto como ese -publicado en el contexto actual en el que se desata una guerra en Medio Oriente que podría escalar a grandes dimensiones y que en Palestina mueren seres humanos a diario por las acciones realizadas con total alevosía y ventaja por Israel-, generará no solo polémica sino un gran rechazo moral y ético por sus falacias y su discurso deshumanizante del dolor palestino.

Acá no hay lugar a los errores, pues eso se corrige, por ejemplo, bajando el artículo y pidiendo disculpas, acá estamos ante una estrategia de comunicación de la derecha global que avanza en su guerra cultural. Pero esto tampoco es todo, pues otros intelectuales de la derecha y vinculados a Nexos defendieron el texto de Shabot, como es el caso de Enrique Krause, quien publicó en su cuenta de X: “Preciso, documentado, valiente, este texto revela la verdad incómoda sobre la guerra de Gaza: con toda lo dolorosa que fue, no fue un genocidio. Mi reconocimiento al autor y a la revista @nexosmexico”. Ante tal declaración hay poco que agregar, ya todos conocemos a Krause y solo se le puede invitar a releer el texto y hacer el favor de demostrar dónde está la documentación, qué entiende por preciso (quizás en lo inhumano) y de qué valentía habla, pues, sin duda, negar un genocidio no es valentía, es complicidad e infamia, pero de eso Krause sabe más.

Por último, sí señor Shabot y sí revista Nexos, en Palestina se está cometiendo un genocidio desde hace ya muchas décadas por parte del sionismo israelí.

(Tomado de Lectámbulos)

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