¡Evitemos que venga el doctor cuando ya no haya remedio!

Pensando en esos conductores que no hacen caso a los consejos y no precisamente por culpa de un Brujo
Foto: Tomada del perfil de facebook de Francisco Buzón Macias, director de la escuela Tramos

Alguien dirá que sigo con la manía de utilizar en mis reflexiones textos de canciones o Casos y Cosas de la Vida relacionandolas con el Tránsito, pero la realidad es que recordé ante un problema muy serio a considerar, esa pegajosa y simpática letra de una canción infantil que habla del «Doctor» que llega manejando un Cuatrimotor para Vacunar a los afectados por el maleficio del «Brujito de GuLubu».

Entonces pensando en esos conductores que no hacen caso a los consejos y no precisamente por culpa de un Brujo, me referiré de nuevo a un tema que comenté ya en una ocasión, cuando en el pasado Carnaval Habanero veía desfilar a decenas de jóvenes con sus ciclomotores o las llamadas motorinas y más recientemente cuando comentaba de manera positiva sobre la noble acción de este Club de Conductores de Ciclomotores, que en gesto humano y solidario apoyaban el traslado de las personas en medio de las limitaciones del transporte público.

También, porque no, comentaba hace unos días pero de manera crítica sobre los conductores y pasajeros de estos medios que vemos a diario sin usar el casco de protección.

Hoy el tema del ciclomotor toma auge y seguirá incrementándose su presencia en la vía, aunque muchos conductores satanizan como un peligro potencial su circulación en nuestras calles, lo cierto es que resuelven un gran problema de movilidad, ahorrando combustible y no contaminando cuando de ciclomotores eléctricos se trata.

Sí coincido en que el incremento de la circulación de estos vehículos eléctricos o de combustión que no sobrepasen los 50 km de velocidad y en potencia los 1000 wats o 50 cc, respectivamente, constituye un problema muy serio que complejiza el tránsito.

Recordar que pueden obtener esa sub-categoria A1, los jóvenes, a partir de los 16 años y en su condición de conductor nobel, sumándole la inexperiencia y baja percepción del riesgo en esa temprana edad, obligan a una mayor preocupación e intervención de los padres en la seguridad de los hijos que disfrutan de ese medio de transporte.

De igual forma a los conductores de vehículos y a los peatones en general nos obliga a estar más atentos a estos ciclomotores en su mayoría y sobre todos los eléctricos por ser muy silenciosos en su desplazamiento y nos damos cuenta de su presencia cuando ya están a nuestro lado o sobrepasandonos.

También los agentes del tránsito y la Policía en general tienen la obligacion aunque muchos se quejen, de ser muy exigentes en que estos ciclo motoristas cumplan con las Leyes del Tránsito y sobre todo enfrentar a los que conducen sin Licencia o Categoría que le corresponde.

Sin dudas, identificar con las chapas correspondiente estos medios darán mayor protección y permitirán un mejor esclarecimiento ante hechos delictivos donde se involucren por ser sustraídos o de otro tipo, pero también posibilitará mayor visibilidad e identificación ante violaciones del tránsito por sus conductores.

En fin este es un tema de muchas aristas positivas y negativas para la circulación vial y el propio bienestar de los poseedores actuales y futuros.

Logremos que poseer y conducir un ciclomotor o motorina siempre tenga un final feliz, llegando a nuestro destino y alejando a los conductores de estos ciclomotores u otros usuarios de la vía de ser posibles víctimas y terminar porque no haya ya tiempo para la llegada del doctor con su vacuna, o como dice el estribillo de otra conocida canción infantil, todo termine con; ¡Dale, Dale, Dale pa el hospital!

(Tomado del perfil de Facebook de Francisco Buzón Macias, director de la escuela Tramos)

Comente aquí

Este sitio realiza moderación de comentarios. Recuerde ser breve en su planteamiento

Más de Francisco Buzón Macias

¡Evitemos que venga el doctor cuando ya no haya remedio!

Ir al contenido