El Jardín Botánico de La Habana Quinta de los Molinos presentó oficialmente su Plan Integral de Sostenibilidad, una estrategia que define las acciones de la institución hasta 2030 y articula su experiencia en conservación, educación ambiental, inclusión social y gestión económica con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.
El documento se estructura en seis ejes interconectados y parte de un modelo de gestión que busca combinar la protección del patrimonio histórico-natural con la generación de ingresos y su reinversión en programas de carácter socioambiental.
Durante la presentación a la prensa y a representantes de agencias de cooperación internacional, Alejandro Palmarola, presidente del Consejo de Administración de La Quinta S.U.R.L., explicó que el plan responde también a un contexto internacional marcado por dificultades económicas que han reducido las fuentes tradicionales de financiación de instituciones dedicadas a la conservación de la naturaleza.

Ante ese escenario, la Quinta de los Molinos apuesta por un modelo de sostenibilidad económica respaldado por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH) y por alianzas con organizaciones de cooperación, entre ellas la Asamblea de Cooperación por la Paz y el Fondo Gallego de Cooperación y Solidaridad.
Seis ejes para 2030
El primer eje, Ciudad sostenible y adaptación climática, busca convertir a la Quinta en un referente de infraestructura verde urbana y demostrar el aporte de estos espacios a la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático.
Dentro de esta línea se encuentra el fomento de la economía circular y los emprendimientos sostenibles. Palmarola destacó la Red de Emprendimiento Sostenible y Economía Circular, integrada por más de 450 pequeños negocios e iniciativas privadas con enfoque sostenible. A ello se suman eventos que funcionan como plataformas de comercialización para más de 80 emprendimientos en cada edición, muchos de ellos liderados por mujeres jóvenes.
El segundo eje corresponde a la seguridad alimentaria y la soberanía local, con el propósito de consolidar el trabajo de la institución en torno al acceso sostenible a los alimentos y la promoción de hábitos de alimentación saludable.
La salud y el bienestar constituyen el tercer eje. La propuesta contempla promover el bienestar físico y mental de los visitantes mediante el contacto con la naturaleza y diferentes programas, bajo el principio de Una sola salud, que integra las dimensiones humana, animal y ambiental.
El cuarto eje está dedicado a la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas. En este ámbito, la Quinta busca fortalecer su papel en la conservación de la flora cubana, la preservación de la biodiversidad y la restauración de ecosistemas.
Las 4,7 hectáreas del jardín funcionan además como refugio para la fauna. En el espacio se registra la presencia de 270 especies de aves residentes y constituye un sitio de escala migratoria para cerca de un centenar de especies dentro del Corredor Biológico del Caribe y Norteamérica.
Entre las acciones previstas se encuentra el fortalecimiento de los programas de conservación ex situ de la flora autóctona, la producción de especies nativas destinadas a la reforestación de la capital y el desarrollo de investigaciones aplicadas al cambio climático.
El quinto eje, Educación ambiental inclusiva, da continuidad a una de las líneas de trabajo desarrolladas por el equipo de la institución. Entre sus experiencias se encuentra un proyecto de inclusión social, educativa y laboral dirigido a jóvenes con discapacidad intelectual, mediante talleres temáticos orientados al desarrollo de habilidades y a su incorporación al empleo.
El sexto eje aborda las energías renovables y la eficiencia energética, un campo en el que la Quinta de los Molinos también ha desarrollado iniciativas pioneras, entre ellas el Centro Demostrativo de Energías Renovables (CEDER).
En cada uno de estos ejes, Palmarola presentó las acciones ya desarrolladas por la institución, aquellas que se encuentran en ejecución y las previstas hasta 2030.

Para Rafael Palomino, coordinador regional de la Asamblea de Cooperación por la Paz, la experiencia de la Quinta muestra cómo un espacio patrimonial puede generar vínculos con su entorno y contribuir a la transformación de la ciudad.
“La Quinta dinamiza la comunidad y dinamiza el espacio”, señaló, y la describió como “una especie de oasis dentro de una situación bastante complicada”, en referencia a los desafíos que enfrenta actualmente el desarrollo urbano.
Palomino también destacó experiencias como la incorporación de energías renovables y la contratación de personas con discapacidad, elementos que, a su juicio, constituyen razones para respaldar el trabajo desarrollado en la institución.
Con el Plan Integral de Sostenibilidad, la Quinta de los Molinos establece una hoja de ruta hasta 2030 que reúne conservación del patrimonio histórico-natural, acción frente al cambio climático, inclusión social, educación ambiental y sostenibilidad económica. El reto ahora será convertir los objetivos planteados en resultados medibles y mantener ese modelo de gestión en el tiempo.
(Autores: Raquel Sierra y Carols Manuel Serpa)