Conocerse, reencontrarse, dialogar y aprender nuevas técnicas propició el encuentro La Habana jabonera. Sé parte del mapa, realizado a propósito de la cuarta celebración del Día Internacional del Jabón Artesanal.
La iniciativa promovida por el gremio de cosmética natural y artesanal -integrado fundamentalmente por mujeres-, parte de la Red Cubana de Mujeres Emprendedoras (RCME), reunió a personas dedicadas a la jabonería artesanal y la cosmética natural en el Jardín Pekín, del Barrio Chino de La Habana, sede del proyecto Sedavid, una de las marcas con mayor capacidad aglutinadora de la comunidad.
Según explicó María Carla Figuerola Domenech, fundadora de Eco Rizos, integrante de la RCME y facilitadora de la comunidad cubana de cosmética natural artesanal, en esta ocasión, a las jaboneras expertas se sumaron personas totalmente neófitas en el mundo de la jabonería, entre ellas, aprendices de cosmética impartido por Reina María Cosmética y facilitado por Ecorizos en el Centro Loyola Reina, como parte del proyecto Mujeres de Hoy; y una representación del proyecto Azabache, inicialmente de Matanzas y ahora radicado en La Habana.
Algunas de las iniciadoras de este camino, habituales en los encuentros, no pudieron asistir por la necesidad de continuar con la producción en medio del complejo contexto actual, entre ellas, María Elena Sánchez, de Reina María Cosmética; Evelyn Armada, de Corazón de Melón; Laura Brito, de Samadhi; y Thalía Quesada, de ThaliAfro.
El programa incluyó una clase práctica paso a paso, a cargo de la maestra jabonera Yolanda Duarte Torres, con formación en farmacia y larga experiencia de trabajo en laboratorio, y dedicada en la actualidad a la cosmética natural en formatos oleosos y sólidos, ungüentos y polvos y los jabones.
El jabón elaborado por Duarte Torres y compartido luego con cada asistente que presenció su gestación y nacimiento fue bautizado como Explosión de cacao oriental, al estar confeccionado con la mayor cantidad de ingredientes posibles de origen cubano, incluyendo el coco, la manteca de cacao, la cera de abeja y la cocoa micropulverizada.
En su práctica de inclusión y facilitación, durante la jornada se realizó una degustación de un menú saludable, la presentación de productos y una colecta de donativos para personas ancianas en situación de vulnerabilidad económica y social que atiende el espacio Abrazos del Alma, del Centro Loyola Reina.

Tiempos de reinventarse e innovar
La comunidad jabonera, generalmente negocios pequeños, muchos de ellos surgidos en tiempos de pandemia, sufre el impacto de la actual situación de apagones y elevados precios.
Al respecto, Dalgis Chaviano, el frente de Sedavid, comentó: “a todos se nos va la luz y el agua igual, pero nunca hay que rendirse. Lo primero es seguir adelante todo el tiempo, ser resiliente, si no se puede hacer en esta ocasión jabones, hay que ir haciendo aceites y si no hay que ir creando bisutería”.
Según dijo, “si nos vamos rindiendo, pues se va cayendo el emprendimiento. Necesitamos seguir dialogando entre todos para poder fortalecernos y seguir creando alianzas”.
Liliana Núñez Velis, de Lilus Habana, un emprendimiento creado hace seis años, dedicado fundamentalmente a la jabonería, también fabrica productos para todas las partes del cuerpo: cabello, faciales, corporales, jabones para lavar, cerámicas perfumadas y perfumería. “En medio de la inflación, la prioridad de las familias y los consumidores son los alimentos, y eso ha afectado al gremio, donde han bajado las ventas”, describió.
Estos tiempos representan un “círculo no virtuoso que hay que sortear”, comentó la emprendedora, quien a diferencia de quienes hablan de bajar calidad para disponer de productos menos costosos y más asequibles, opta por crear surtidos más asequibles, por continuar profundizando en la calidad y utilizar algunas materias primas que antes no empleaba y que están disponibles, como es el caso de las grasas animales.
A juicio de Figuerola, al gremio lo golpean tanto el tema de las materias primas, como la electricidad. Los proveedores nacionales tienen dificultades para producir y luego para transportar sus mercancías, lo que impacta en la disponibilidad de cera de abejas, aceite de coco, manteca de cacao, sosa cáustica, miel de abejas y zeolita, además del encarecimiento exponencial de los precios.
“Cuando piensas en la logística de todo eso, el producto final se encarece bastante en un contexto ya de depresión económica. Donde hay una cadena de valor, hay impactos”, sentenció.
En ese contexto y en medio de escasez de medicamentos en las farmacias, buscan variantes para responder a necesidades del mercado en productos que tengan que ver, por ejemplo, con la pediculosis, con elementos naturales cuyas propiedades que pueden ayudar a solucionar el problema, al igual que otros que contribuyen al cuidado de la piel, como la thalasia, como parte de experiencias en las que profundizarán en el próximo año.

Crecer y multiplicarse
Este año, destacó Figuerola, el Día Internacional de los Jabones Artesanales por primera vez en Cuba se celebró en seis ciudades simultáneamente, con La Habana repitiendo por cuarta ocasión y Santiago por segunda.
“Este año logramos encontrar anfitrionas -como la comunidad mundial llama a quien organiza la actividad-, en otras cuatro ciudades: Matanzas, con el proyecto Adayeba; en Sancti Spíritus; con AfroDiSíAcá: en Camagüey con Ayabba, y en Holguín con la Casa del Jabón Artesanal, uno de los emprendimientos más longevos dentro de la comunidad; y en Santiago de Cuba, con las muchachas de La Hoja Verde”, abundó.
En cada una de estas ciudades han estado sucediendo acciones como preparación en vivo de jabones, porque “es la pasión que compartimos, pero cada una de las ciudades ha diseñado recorridos de manera totalmente autónoma”. A esa práctica se sumaron, por ejemplo, un concierto en Sancti Spíritus, con apoyo de la Asociación Hermanos Saiz y la Federación de Mujeres Cubanas, y en Matanzas, un recorrido por la Farmacia Museo Triolet, un espacio emblemático de la tradición farmacéutica que también incursionó en la jabonería y las fragancias.

Una vía
Al encuentro convocado por el gremio de la jabonería asistió una representación de la Oficina de Facilitación OFA, para compartir información sobre sus servicios financieros y de atención personalizada a mujeres líderes, con la vocación de favorecer que los pagos se puedan canalizar desde el exterior, que se utilicen sus tarjetas Clásica OFA y Tropical OFA como una solución de pago de los productos y servicios de las artesanas.
Según explicó Eugenio Fernando Acosta Noy, su presencia en el encuentro respondió a “la vocación de lograr internacionalizar esas empresas, insertarlas con canales digitales de pago, que son una práctica mundial, y favorecer que el resultado de su trabajo se pueda cobrar y pagar con facilidad”.
Surgida hace 10 años, la OFA tuvo como misión fundacional la gestión de facilitación del pago de la contribución a la restauración de La Habana Vieja, vinculada a la misión que tiene la Oficina del Historiador en esa gestión.
Con el tiempo “fue evolucionando y hoy emite tarjetas Clásica y Tropical en condición de emisión especial, tiene un segmento de mercado con una visión orientada a la condición de Financiera OFA, con licencia del Banco Central”.
“Queremos seguir manteniendo un interés social, atendiendo un público objetivo de mujeres que lideran, de personas de la tercera edad y de niños de educación financiera”, agregó Acosta Noy.