El 14 de septiembre de 1959, el Comandante Raúl Castro Ruz hacía entrega al entonces ministro de Educación, Armando Hart, del antiguo cuartel de Columbia, el principal enclave militar de la tiranía batistiana. Con este gesto se cumplía lo prometido en el Programa del Moncada: convertir los cuarteles en escuelas.
La fortaleza que otrora simbolizara la opresión y el crimen se transformaba así en Ciudad Libertad, un espacio consagrado a la formación de las nuevas generaciones. Fue una expresión tangible de un principio revolucionario: la educación como prioridad suprema y la palabra empeñada como compromiso sagrado.
Esa esencia de poner la educación en lugares cimeros ha sido guía de la Revolución hasta hoy. De aquel gesto fundacional nacieron las campañas de alfabetización, la universalización de la enseñanza, las escuelas en la montaña, y el principio de que ningún niño o joven quede desamparado en su derecho a aprender.
Convertir cuarteles en escuelas no fue solo un acto simbólico: fue el anuncio de una obra educativa sin precedentes, sostenida con voluntad política y sacrificio popular. Aquella entrega de Raúl a Hart, hace más de seis décadas, sigue siendo faro y ejemplo: la Revolución no renuncia a sus promesas, y la educación continúa siendo una trinchera bien defendida.
(Tomado del Facebook de Roberto Morales Ojeda)