Un siglo con Fidel y la magnitud de su presencia nos conmueve, nos convoca y nos compromete. Cien años desde que vino al mundo y comenzó una existencia consagrada a su Patria, siempre alistado en el riguroso lado del deber, renunciando a cualquier opción de vida que no contemplara, como primera condición, el amor por Cuba y por los humildes de su tierra y del mundo.
Jamás pactó con el cansancio, con el desaliento o la derrota; nunca violó principios éticos, ni dejó de levantar la verdad como estandarte. Se fundió con este pueblo que no lo ha dejado, ni lo dejará morir nunca, legándonos la fuerza de sus ideas y de su ejemplo que hoy nos resultan imprescindibles en tiempos en que su sentido del momento histórico nos permite resistir y vencer.
Ahora todos somos Fidel , no como una consigna vacía, sino como una convicción de que ese legado, ese antimperialismo, esa vocación martiana y humanista, seguirá viva en esta obra que defendemos, para los cubanos y para un mundo que necesita siempre de Fidel para salvarse de la barbarie y los odios.
¡ Aquí seguimos Comandante! firmes y alistados a su lado hasta la victoria siempre.