La Ley de Vialidad del Tránsito no se puede violar

La Ley 109 de Seguridad Vial no fue creada para recaudar multas ni para complicar la vida de nadie. Fue concebida para proteger la vida humana. Cada casco que se usa, cada licencia obtenida correctamente y cada norma respetada representan una oportunidad más de regresar a casa
Foto: Tomada del perfil de facebook de Francisco Buzón Macias, director de la escuela Tramos

Andrés le compró a su hijo de 14 años un ciclomotor. El adolescente no tenía licencia de conducción, tampoco usaba casco. Salía cada día a la calle desafiando normas que muchos consideran simples trámites. Una mañana, la imprudencia le pasó la factura más cara: perdió el control y terminó impactando contra una parada. Hoy lucha por su vida en el hospital pediátrico, mientras una familia entera vive la angustia de preguntarse si aquel regalo valía tanto riesgo.

Karina, por su parte, iba en su motorina rumbo al preuniversitario. Circulaba por nuestro Prado cuando decidió girar desde la senda derecha hacia la izquierda. La maniobra, prohibida y peligrosa, la colocó en la trayectoria de un vehículo que avanzaba por la vía rápida. El choque fue inevitable. Los traumas fueron severos y los sueños de aquella mañana quedaron suspendidos entre consultas médicas y largas jornadas de recuperación.

Historias como estas, aunque recreadas muchas, se ajustan a hechos reales y no son excepciones. Detrás de muchas estadísticas hay nombres, familias y proyectos de vida marcados para siempre. Más del 60 % de los accidentes registrados en nuestra provincia tienen relación con infracciones cometidas por conductores de ciclomotores y, la inmensa mayoría de los casos, quienes los manejan no poseen licencia de conducción.

En los últimos días, numerosos padres nos han preguntado si determinadas minibicicletas eléctricas requieren casco y licencia, porque las autoridades están regulando y tomando acciones legales en la vía. La respuesta que nos han dado expertos es categórica: SI. La legislación cubana considera ciclomotores a los vehículos autónomos que disponen de sistemas de aceleración manual o por pedal, por lo que sus conductores deben cumplir con los requisitos establecidos para circular, incluida la obtención de la licencia correspondiente y el uso de los medios de protección exigidos. Es decir, todos los vehículos que tengan un acelerador de mano, llevan licencia.

También hemos recibido mensajes de estudiantes y familiares inconformes porque las autoridades han trasladado estos vehículos al depósito por conducir sin licencia. Sin embargo, esa medida cautelar está respaldada por la ley. Los vehículos pueden permanecer retenidos durante un período de hasta un mes y sus propietarios deben asumir los gastos asociados a su estancia en dicho lugar. Además, la reincidencia en estas conductas puede traer consecuencias legales cada vez más severas. Es decir, un reincidente en estas conductas puede ser acusado por desacato y cumplir sanciones penales.

La Ley 109 de Seguridad Vial no fue creada para recaudar multas ni para complicar la vida de nadie. Fue concebida para proteger la vida humana. Cada casco que se usa, cada licencia obtenida correctamente y cada norma respetada representan una oportunidad más de regresar a casa.

Porque las señales del tránsito no son sugerencias. Son reglas escritas con la experiencia dolorosa de miles de accidentes. Y cuando se ignoran, las consecuencias no se miden en pesos ni en papeles, sino en camas de hospital, lágrimas de una madre y sueños que pueden quedar truncados para siempre.

La ley de vialidad del tránsito no se puede violar. No porque lo diga una multa, sino porque la vida no admite segundas oportunidades cuando la imprudencia toma el volante.

(Tomado del perfil de facebook de Francisco Buzón Macias , director de la escuela Tramos)

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