Meses después de que el invento del daguerrotipo fuese presentado en Francia llegaba a Cuba por primera vez una máquina capaz de capturar imágenes. En 1840 las noticias de la época lo confirmaban: Cuba se convertía en uno de los primeros países en contar con una cámara fotográfica. Desde entonces, ya La Habana era fotografiada.
El primer daguerrotipo hecho en el país resulta un paisaje de la Plaza de Armas, imagen tomada en el siglo XIX desde el Palacio de los Capitanes Generales. De esta forma, Pedro Téllez-Girón iniciaba una larga tradición que llega hasta nuestro tiempo: “retratar” a la ciudad y sus esencias.
A lo largo de los años, numerosos artistas han dedicado sus obras a la ciudad. Dentro de las artes visuales, La Habana sigue inspirando a creadores que, desde la fotografía, expresan su sentido de pertenencia hacia la capital. La Habana como musa y escenario, continúa ofreciendo su gratitud a quienes se detienen a mirarla.