Galería Acacia: Cuando la música y la danza concuerdan en un mismo orbe

Música, danza y modelaje convivieron en una muestra que evidenció el oficio y la entrega de los noveles artistas
Foto: Ramsés Valdés Hatman

La Galería Acacia, ubicada en San José 114 entre Industria y Consulado, acogió el pasado viernes la obra colectiva Orbe, una propuesta que contó con los conjuntos Todo Concuerda (música) y Nosotros (danza), ambas conformadas por estudiantes de nivel medio de la enseñanza artística.

La muestra, de aproximadamente una hora de duración, hizo a los presentes testigos de un diálogo escénico en el que la música en vivo, la danza y el modelaje convivieron con la exposición «El borde de las cosas», que ya se encontraba montada en el recinto.

La propuesta no se limitó a una sucesión de números independientes, sino que tejió un recorrido orgánico donde cada disciplina complementaba a la otra. La agrupación musical Todo Concuerda, integrada por estudiantes del Conservatorio Amadeo Roldán, desplegó un abanico instrumental que incluía piano, guitarra, trombón, percusión y violín, ofreciendo una muestra de que el talento y la capacidad interpretativa se ponen al servicio de la creación. A lo largo de los dos temas que presentaron, los noveles músicos transitaron con soltura entre lo popular y lo clásico, logrando un diálogo sonoro que, aunque breve, resultó sugerente.

Integrantes del grupo Todo Concuerda. Lya Azul Núñez (piano), Noralis Arango Perez (Viola),
Daniel Alfredo Ávila Vizcay (Trombón), Cristian Gómez Maury (Guitarra), y Raisdael Manzanares Rivas (Percusión). Foto: Ramsés Valdés Hatman

La parte danzaria estuvo a cargo de Nosotros, proyecto integrado por estudiantes de la Escuela Nacional de Danza que recientemente cumplió un año de fundado. Para esta ocasión, estrenaron una muestra contemporánea -Orbe- en la que el dúo hacía alusión a posibles batallas internas y al proceso de la creación artística. La coreografía se construyó a partir de movimientos intensos: caídas controladas, brazos que se trenzaban y desbrazaban, y saltos que estallaban en el aire, como metáfora de la lucha entre el instinto y la razón.

Lo que hace particularmente significativa a la muestra Orbe es que sus creadores e intérpretes son todos artistas en formación. Lejos de ser un ensayo menor o un ejercicio de aula, la muestra evidenció un nivel de oficio y compromiso escénico. Para estos jóvenes, la experiencia de presentarse en una galería consolidada como Acacia «representa un paso fundamental en su formación, al confrontarse con un público real y con las exigencias que esto conlleva».

Desde hace más de cuatro décadas, la Galería Acacia —perteneciente a la empresa Génesis Galerías de Arte, que agrupa a otras prestigiosas como Galería Habana— hace énfasis en promover nuevas formas de diálogo entre la tradición y la contemporaneidad, así como entre las expresiones de las vanguardias cubanas y las prácticas emergentes de la Isla.

Su identidad inclusiva funda nexos entre generaciones, épocas y modos de hacer diversos. En este sentido, además de realizar proyectos con nombres relevantes de la plástica cubana —como Wifredo Lam, Mariano Rodríguez o Mario Carreño—, ha incluido también exposiciones de artistas de otras promociones, como las de los años 1980 y 1990.

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