Bajo el título “La heráldica del marquesado de Almendares”, el Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD) exhibe su muestra del mes correspondiente a septiembre.
En esta oportunidad se trata de una selección de piezas provenientes de dos vajillas que, aunque diferentes en sus estilos, orígenes e iconografía, formaron parte de la vajilla heráldica de la familia Herrera, la cual, entre otros títulos nobiliarios, ostentó el de Marqués de Almendares.
El MSc. Yosvanis Fornaris Garcell, director del museo y curador de la muestra, comentó: «El fenómeno de la porcelana heráldica en Cuba data principalmente de finales del siglo XVIII, cuando muchos de los miembros de la aristocracia, en su mayoría provenientes de España y con importantes cargos en el gobierno de la Isla, encomendaron la producción de sus vajillas a varias de las más refinadas manufacturas, tanto europeas como asiáticas.
«Estas vajillas son conocidas hoy como “porcelana heráldica” y en nuestro país tenemos múltiples ejemplos de encumbrados señores que comisionaron sus respectivas vajillas personalizadas, ya fuera por el escudo de armas de la familia, el símbolo que identificaba el título nobiliario —por ejemplo, una corona condal— o simplemente el nombre del individuo».
Fornaris Garcell indicó que a este fenómeno, a lo largo del siglo XX, se le identificó como “vajillas de familias cubanas” o simplemente “familias cubanas”.
«Durante la primera mitad del siglo XX este fue un tema muy recurrente para los entusiastas de las artes. Luego, tras el triunfo de la Revolución, muchos de los principales museos comenzaron a adquirir importantes volúmenes de piezas de esta tipología. En tal sentido, la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y el Museo Nacional de Artes Decorativas conservan la mayor colección de familias cubanas que existe en nuestro país», dijo y añadió: «Uno de los ejemplares más interesantes de la porcelana heráldica de familias cubanas son las diversas vajillas del marquesado de Almendares que se atesoran en nuestro museo. Este título recayó en 1852 en don Ignacio Herrera y O’Farril (¿?–1884), como II Marqués de Almendares.
«De él nos llegan dos vajillas. Una de ellas es de porcelana china, esmaltada en la ciudad de Cantón. Este conjunto, catalogado como porcelana heráldica, presenta una anomalía que la hace sumamente interesante para coleccionistas, instituciones e historiadores».
¿De qué se trata ese error?
«Recordemos que usualmente la porcelana heráldica exhibe al centro de cada pieza el escudo o blasón nobiliario que permite identificar la clase —en este caso, el marquesado—, así como la familia a la que pertenece.
«Sin embargo, lo que se ilustró fue una corona imperial que lleva debajo la inscripción “Exmõ Sõr Marques de Almendares”. Tanto la corona como la frase fueron realizadas con esmaltes de oro.

«En cambio, en el mismo siglo XIX, la familia Herrera mandó a producir en Francia otra vajilla que sí presenta de forma correcta la corona del marquesado y las armas que distinguen a la familia».
¿Y qué detalles se aprecian?
«Hay dos calderas de oro en un campo de gules, con dos cabezas de sierpes a cada lado de las asas, con orla roja y doce cadenas de oro».
«A lo largo de muchos años, investigadores y estudiosos han especulado sobre la razón de la diferencia entre ambas vajillas. Algunos plantean que el diseño original se extravió o deterioró durante el viaje a China y, por tanto, hubo que improvisar, mientras que otros hablan de cuánto fantaseaban con el poder y de cómo estos aristócratas se autopercibían como figuras de mayor rango.
«Lo cierto es que, sin disponer de una sola prueba empírica que incline la balanza hacia una hipótesis o la otra, solo nos queda apreciar y disfrutar de esta rareza —no es un caso único— en el universo que hoy denominamos “colección de familias cubanas”», concluyó Fornaris Garcell.
El MNAD radica en 17 entre D y E, en El Vedado habanero.
