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Desde hace algún tiempo laboro en la modalidad de teletrabajo y sin darme cuenta me he acostumbrado a sentir sonidos, olores, sensaciones nuevas… a través de mi ventana
Foto: Ana Rosa Andux

Desde hace algún tiempo laboro en la modalidad de teletrabajo y sin darme cuenta me he acostumbrado a sentir sonidos, olores, sensaciones nuevas… a través de mi ventana.

Me despierto con el barullo de pregoneros, niños que van hacia sus escuelas y vecinos que comienzan su jornada laboral porque trabajan en el Instituto de Angiología del Hospital la Covadonga que está ubicado justo al lado de mi casa.

Muchas personas me preguntan si no extraño ir todos los días al trabajo como antes y respondo que no, que me gusta trabajar en la casa y que me siento cómoda y tranquila aunque no siempre es verdad.

Los olores que les comenté, la mayoría de las veces, son malos olores, provenientes del basurero que está justo al lado de la puerta del Instituto de Angiología, centro hospitalario que recibe diariamente pacientes (para consultas, recibir tratamientos, otros recién operados) el personal de salud y servicios del hospital, ambulancias, etc.

Foto: Ana Rosa Andux

Conozco, como todos, la situación que estamos viviendo con la falta de combustible y demás, pero pienso que dentro de todo esto deben existir prioridades y recoger la basura (a veces de más de un mes) de la puerta de un hospital debe ser una de ellas.

En ocasiones y a cualquier hora del día o de la noche el basurero comienza a arder y el molesto humo se esparce por todo el vecindario incluido el hospital y ahí está una de las sensaciones nuevas que les había comentado (sentir el fuego bien cerquita).

Sabemos que el recrudecimiento del bloqueo nos ha cambiado la vida, pero también nos ha obligado a pensar en soluciones emergentes para seguir viviendo en nuestro bello país. Espero que la solución a este problema no demore mucho.

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