Mariana Grajales, inspiración para las nuevas generaciones

El inicio del curso escolar 2026-2027 en la escuela primaria Mariana Grajales Cuello, del municipio Cerro, estuvo marcado por el homenaje a la Madre de la Patria y la develación de un busto en su memoria
Foto: Oilda Mon Rodríguez

Este primero de septiembre comenzó el curso escolar 2026-2027 en todo el territorio nacional. Desde bien temprano, escolares y padres se dieron cita junto al claustro de profesores y los directivos de la escuela primaria Mariana Grajales Coello, ubicada en el consejo popular Armada, del municipio capitalino de Cerro.

Las aulas volvieron a vivir la fiesta del aprendizaje con una sencilla y patriótica actividad que sirvió de escenario para que los más pequeños de la comunidad iniciaran el camino por el mundo de los números y las letras, guiados por sus maestros.

En esta escuela, donde estudiaron en su momento hijos y nietos de muchos vecinos de la zona, estuvieron también representantes de la comunidad y un invitado especial, Eduardo Leal, conocido como el agente David, en un reencuentro colmado de emociones.

El inicio del nuevo curso fue también ocasión para develar un busto en recordación de la Madre de la Patria, Mariana Grajales Coello.

Aquella valiente cubana, hija de padres dominicanos, se internó en la manigua a los 53 años para apoyar la Guerra de los Diez Años, donde sirvió como madre y enfermera a la causa de la libertad de Cuba. Junto a su esposo y sus 14 hijos, asumió el compromiso de luchar por la independencia de la patria. Entre sus hijos se encontraban los generales Antonio y José Maceo Grajales, cuyo ejemplo, unido al de su madre, forma parte del legado histórico de la nación.

La obra fue realizada por Luis Manuel Fernández Viñales, quien conversó con Tribuna de La Habana sobre el significado de este trabajo.

El busto fue posible gracias al esfuerzo de diversos factores de la comunidad, del núcleo zonal 81 y de la brigada de construcción que se encontraba trabajando en la escuela.

«No soy escultor, pero sentía que hacer este trabajo era una deuda de amor a la Madre de la Patria, a los niños y a la formación de valores de los pinos nuevos», expresó Fernández Viñales.

La mañana estuvo cargada de emociones. Los más pequeños se mostraban ansiosos por adentrarse en un mundo nuevo y, pese a su corta edad, comprendían el significado de estar allí para comenzar una nueva etapa de aprendizaje.

Los pioneros declamaron, leyeron un comunicado y representaron un episodio de la vida de Mariana Grajales. En la escena recrearon el momento en que, mientras atendía las heridas de su hijo Antonio, Mariana le dijo a Marcos: «Y tú empínate, porque ya es hora de que te vayas al campamento», para ocupar su lugar en los campos de batalla por la liberación de Cuba.

José Martí inmortalizó aquel episodio en su artículo «La madre de los Maceo», donde expresó sobre Mariana: «Es la mujer que más ha conmovido mi corazón».

Asimismo, se realizó la entrega simbólica de la base material de estudio a la pionera Ana Lía García Castro, estudiante de cuarto grado, de manos de Alexander Sosa Silega, director de la escuela.

Las aulas quedaron listas para recibir, junto a cada docente, a todos los estudiantes que regresaron felices a la fiesta del saber.

El nombre de la Madre de la Patria inspira en cada aula el compromiso de honrar su legado mediante el estudio, la disciplina y la formación de valores. Mariana no fue solamente la madre de héroes; fue una heroína por derecho propio, cuyo amor a Cuba permanece como parte esencial de la identidad nacional y como ejemplo de rebeldía, entrega y protagonismo femenino.

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