Amaneció agosto, y en dominicana una hija de la Mayor de las Antillas despertó con la seguridad de que, en este amanecer sin viento, nadie iba a poder desplazarla de lo más alto del podio de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026.
Todo dió inicio a las 9:00 a.m. cuando arrancó la prueba de ruta femenina en un trayecto de 123.8 kilómetros, distribuidos en 8 vueltas a un circuito de casi 15.5 kilómetros.
Con el mar a un lado, y un recorrido eminentemente plano, desde el inicio se esperaba las medallas de decidieran en un embalaje final.
No obstante, la cubana no se podía confiar, pero nada de nada, sobre todo, teniendo en cuenta la juventud de sus compañeras de equipo, quienes, pese a la falta de experiencia, lucharon por mantenerse a su lado el mayor tiempo posible.
Varios fueron los intentos de fragmentar el grupo. Ninguno prosperó, y tras más de tres horas pedaleando, por fin llegó el momento de la verdad.
Con la meta cercana, las penalistas comenzaron a tomar velocidad, y tras Marlies pararse en vielas llegó la curva final. De allí la cubana emergió en primer lugar.
La meta al alcance de la mano. El alma en cada pedalada, las piernas agotadas, el aliento entrecortado, las rivales tratando de darle alcance. Metros tensos, la vista al frente, por fin, al manos al cielo, detrás de ella el resto de las corredoras.
El crono final de Marlies superó las tres horas y 10 minutos al marcar 3:10.32, tiempo con el cual dejó en plata a Teniel Campbell, de Trinidad y Tobago, y en bronce a Yareli Acevedo, México, ambas con idéntico crono, mientras el cuarto puesto fue para Lilibeth Chacón, de Venezuela, también con 3:10.32. Así de cerrada fue la final de esta carrera.
La sonrisa en la cara de Marlies lo decía todo. El cansancio, presente tras una prueba tan agotadora, era en ese momento apenas un recordatorio de lo vivido, un grito que hacía más satisfactoria.
Tras doce años, desde que en 2014 se ciñera la corona de la ruta de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz, México, la cubana volvió a brillar en esta agotadora prueba. Con esta presea, la Mayor de las Antillas llegó a 20 medallas doradas, y de ellas, dos son responsabilidad de Marlies Mejías, quien fue la encargada de darle a nuestra delegación el primer título de esta edición. Y como si ello fuera poco, la cubana también se ciñó una presea plateada, esta vez en la prueba del Ómnium, metal que constituyó la segunda medalla para Cuba.