(Testimonio exclusivo para Tribuna de La Habana)
Vino del futuro, dijo alguien. Y tenía razón.
No pretendo reflejar su pensamiento en unas pocas páginas; sería una herejía imperdonable. Sería intentar detenerlo en el tiempo.
Y, como él mismo dijo del Che, repito siempre —sin poder pedirle permiso, aunque estoy seguro de que no habría estado de acuerdo—:
¡De Fidel nunca podré hablar en pasado!