El documental Ecos de una Tarde, material que reúne testimonios, datos, fragmentos de ensayos e información sobre el ballet Tarde en la Siesta, de Alberto Méndez, fue presentado recientemente en el Cine Yara.
Durante la Jornada por la Cultura Cubana, el público capitalino pudo tener un acercamiento, en la pantalla grande, a una de las obras más importantes de la coreografía cubana e hispanoamericana.

La documentalista y productora Lourdes de los Santos (La Habana, 1955), directora del audiovisual, conversó con Tribuna de La Habana sobre el proceso, los objetivos y los retos para hacer este material de unos 35 minutos.
Para de los Santos, reconocida documentalista cubana y presidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Uneac, hacer este documental es un sueño de hace mucho tiempo, al haber asistido al estreno de ese ballet en marzo de 1973. “En ese momento no pensaba en dirigir documentales ni en trabajar en cine. Todavía no había empezado la universidad”, señala. Sin embargo, la coreografía le provocó una emoción que no puede describir.

«Mis comienzos en la dirección de documentales fueron justamente a través del ballet. Trabajé con Manuel Iglesias en Alicia, la danza siempre, un cortometraje de ficción cubano hecho en 1996 y producido por el ICAIC. También trabajé en Espiral (1992), dirigido por Miriam Talavera. En esa ocasión tuve acceso al archivo de Alicia Alonso. Eso me ayudó a conocer más sobre la prima ballerina assoluta y el ballet clásico cubano. Por eso, cuando surgió esta reciente oportunidad, sentí que volvía a mis inicios».
Graduada de Historia del Arte en la Universidad de La Habana, se define como amante de la danza.

Sobre Tarde en la Siesta —cuyo elenco de estreno contó con Mirta Plá, Marta García, Ofelia González y María Elena Llorente en los personajes de Consuelo, Soledad, Dulce y Esperanza, respectivamente—, la realizadora destaca sobre todo la atmósfera de finales del siglo XIX y comienzos del XX que tiene este ballet de Méndez. La obra se estrenó el 1ro de marzo de 1973 en el Teatro «García Lorca» (actual Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana «Alicia Alonso»).
En toda su estructura coreográfica, este ballet evoca a propósito el célebre Pas de quatre o Grand pas de quatre de la Era Romántica, y presenta estampas de un sector de la mujer cubana de principios del siglo XX, en una atmósfera señorial donde se revelan sus caracteres y contradicciones. Esto se expresa en las complejas relaciones entre cuatro hermanas, cuyos nombres —usuales en la cultura hispanoamericana— sugieren rasgos de la psicología de cada una. Para la música, el coreógrafo utilizó siete piezas para piano del maestro Ernesto Lecuona, a través de grabaciones realizadas por el propio compositor en 1955. (Tomado de programa de mano)

«Lo más difícil de hacer el documental, que pensé hace algún tiempo, ha sido tener que manejar una serie de materiales de archivo muy diferentes y de orígenes muy variados. Había materiales hechos por profesionales, pero también por aficionados. Además, el paso del tiempo ha sido importante porque ha dañado mucho esos archivos», asevera.
Destaca la contribución del Ballet Nacional de Cuba, que se puso a su completa disposición. Le ofreció escenografía, utilería, materiales de archivo y vestuarios durante los tres días que duró el rodaje. También agradece la disposición de las primeras bailarinas Sadaise Arencibia, Anette Delgado y Viengsay Valdés, directora general de la compañía fundada en 1948, así como de la solista Alianed Moreno y otras bailarinas que aparecen en el material.
La entrevistada dice que le habría gustado mostrar intervenciones de esas grandes figuras que interpretaron la obra, y también de su coreógrafo, Alberto Méndez, que no aceptó ser entrevistado. Finalmente, comentó que en el futuro desea seguir haciendo productos audiovisuales sobre danza, porque le apasiona ese mundo.