Hay lugares que conservan objetos, otros custodian historia. El Museo Nacional del Cuerpo de Bomberos de Cuba, enclavado en la Calle Zulueta No. 257 entre Ánimas y Neptuno, en el corazón de La Habana Vieja, ha convertido la memoria de los bomberos cubanos en un patrimonio vivo.
La instalación surgió en 2008 por iniciativa de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Aquí radicó el antiguo cuartel de Bomberos Charles Magoon, inaugurado el 17 de enero de 1909 por el gobernador interventor norteamericano Charles E. Magoon.
Entre sus piezas más conmovedoras se encuentra el testimonio del incendio de la ferretería Isasi, ocurrido la noche del 17 de mayo de 1890 en La Habana Vieja. Allí perdieron la vida 38 personas, entre ellas 25 bomberos.
El museo conserva un escudo en honor a esos mártires, la lista de los fallecidos y una pintura mural que escenifica aquella tragedia. También se exhibe un carro bomba de vapor de tracción animal utilizado por los Bomberos Municipales en 1901, la maqueta de un coche bomba de principios del siglo XX y un extinguidor de tracción humana de 350 libras del siglo XIX.
La colección contiene los elementos que componen el equipo personal de trabajo del bombero, los útiles y herramientas, camiones cisterna, bombas manuales, objetos diversos sobre la historia del fuego y fondos documentales.
La historia del Cuerpo de Bomberos en Cuba se remonta al 13 de noviembre de 1696, cuando en la ciudad de Santa Clara los vecinos organizaron un servicio voluntario para combatir los frecuentes incendios. Desde entonces, generaciones de cubanos han forjado una tradición de valor y entrega. El museo recoge esa herencia y la presenta a través de una colección que estremece.
Visitar el Museo Nacional del Cuerpo Bomberos de Cuba es mucho más que un paseo por la historia. Es un acto de reconocimiento a quienes, ayer y hoy, arriesgan todo por los demás.
El museo abre sus puertas de martes a sábado, de 10:00 a 17:00 horas (los lunes y domingos permanece cerrado). Para coordinar visitas dirigidas, basta con contactar con la institución.
Este centro cuenta con un gran auditorio y organiza visitas guiadas y cursos de prevención, dirigidos especialmente para niños y jóvenes.
El Museo Nacional del Cuerpo Bomberos de Cuba continúa cumpliendo aquella misión que estuvo en el origen de su creación: preservar para las presentes y futuras generaciones la memoria en un país, donde el fuego ha marcado páginas de dolor y de gloria.
Porque preservar la memoria no significa solamente guardar el pasado, sino mantenerlo vivo, acercarlo a las nuevas generaciones y conseguir que, detrás de cada pieza, puedan reconocerse las huellas de quienes hicieron y hacen la historia cotidiana de los bomberos cubanos.