Escritor chileno reafirma su solidaridad con Cuba

El escritor chileno Luis Aguilera González, encargado de Relaciones Nacionales e Internacionales de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) reafirmó su solidaridad con la isla a través de una declaración pública. Tribuna de la Habana comparte sus palabras
Foto tomada del perfil en Facebook de Luis Aguilera González

Es mi deseo y mi obligación, como ser humano, enfatizar la importancia de no rendirse ante las dificultades, luchar por hacer de la vida algo extraordinario y mantener la fe en el poder transformador de la palabra y la poesía. He podido comprobarlo en cada uno de mis viajes a Cuba, donde he recorrido la isla de norte a sur y de este a oeste, para vivir plenamente esa experiencia de justicia y renovación. El pueblo cubano nos recibe fraternalmente, como a un hermano, inspirado en la virtud de la poesía, al servicio de la gloria y el combate.

Los escritores, como seres humanos, no debemos mostrarnos indiferentes ante el sufrimiento ni ante los cambios históricos que experimenta un pueblo por decisión propia. Así lo demuestra, al menos, la empatía de numerosos intelectuales hacia la Revolución Cubana, entre ellos Gabriela Mistral, Pablo Neruda y tantos otros.

Como escritores revolucionarios, debemos caracterizarnos por la sinceridad de nuestros sentimientos y por el compromiso con la transformación social de nuestra época. La solidaridad y, sobre todo, la unidad son fundamentales. Debemos ser combatientes en nuestro fuero interno, no derrotados; creyentes en el ser humano, no escépticos. Esta actitud debe mantenerse, como ha ocurrido a lo largo de la historia. El escritor no debe asustarse cuando lo califiquen de insurgente ni ofenderse cuando lo llamen subversivo.

Por fortuna, en Cuba existe una elevada moral y una profunda conciencia revolucionaria en amplios sectores de su pueblo. La ruptura de relaciones con Cuba constituye, desde esta perspectiva, una nueva provocación de Estados Unidos, cuyo propósito sería aislar a la isla y conseguir que otros países de América Latina, mediante gobiernos subordinados a sus intereses, sigan el mismo camino.

Debemos continuar cantando, creando, amando y expresando nuestro respeto y solidaridad con la Revolución Cubana, con su pueblo y con sus protagonistas y líderes históricos, como Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos, Frank País y Raúl Castro, así como con el legado de su lucha antiimperialista. Los intelectuales, aun cuando sostengamos diferentes posiciones y tengamos distintas visiones sobre diversas materias, debemos unirnos en torno a un sentimiento común de rechazo al imperialismo. Nos corresponde construir una conducta y un esfuerzo compartidos de solidaridad con el pueblo cubano.

La Revolución Cubana es un hecho bastante grande e importante como para que nosotros, los escritores de mi generación, no tengamos otra obligación que defenderla. El hecho cubano tiene una importancia asombrosa en la vida de América Latina. Es tal vez el acontecimiento más decisivo en nuestra historia desde los movimientos de la Independencia de 1810.

Naturalmente, el desarrollo de la Revolución Cubana se ha visto perturbado por una serie de factores que han puesto en grave peligro su continuidad y que han exigido toda su vitalidad para sobrevivir. Entre ellos destaca la extensión del boicot que, según esta declaración, los gobiernos latinoamericanos han impuesto a Cuba bajo la presión del Departamento de Estado estadounidense.

Esta situación ha sido trágica. Lo primero que debimos haber hecho fue fortalecer nuestras relaciones con Cuba y promover el internacionalismo; conocer los avances de esta nueva y significativa experiencia en el continente y establecer todos los vínculos necesarios para comprender de cerca el proceso revolucionario cubano.

Que no se pueda visitar, comerciar ni mantener relaciones diplomáticas con un país latinoamericano, con un pueblo tan cercano a nosotros, casi como una familia, que comparte nuestro idioma y una historia común, me parece verdaderamente inaceptable. Y todo porque gobernantes como John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon y, más recientemente, Donald J. Trump, así como sectores capitalistas de origen cubano radicados en Miami, no aceptan la decisión política de Cuba. En los Comités de Solidaridad con Cuba en Chile, Zonal Norte, estamos y estaremos muy atentos a las experiencias de la Revolución Cubana y miramos con inmensa simpatía su creciente desarrollo, a pesar del miserable e inhumano bloqueo.

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