El camino comienza en azul

Entre abrazos, sonrisas y lágrimas de emoción, alumnos de primer grado de la escuela primaria Fabricio Ojeda, en Habana del Este, recibieron la pañoleta azul que marca su ingreso a la Organización de Pioneros José Martí, durante el acto provincial celebrado este 8 de octubre en homenaje al Che y al inicio de la Jornada Camilo-Che
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, comparte con los alumnos de primer grado que recibieron la pañoleta azul durante el acto provincial de ingreso a la Organización. Foto: Sheryl Márquez Vega

Primero fueron las miradas, las sonrisas y las manos que saludaban desde la distancia. Después, los abrazos. Y, finalmente, las lágrimas. Las de madres y padres que intentaban contener la emoción, las de abuelas que miraban con orgullo y las de niños que, entre risas y nervios, sostenían por primera vez aquella pañoleta azul que llevarán sobre los hombros durante los próximos tres años.

La música acompañó la jornada, pero hubo emociones que no necesitaron palabras. Para los alumnos de primer grado, recibir la pañoleta significó dar un paso nuevo en la vida escolar. Para sus familias, fue contemplar cómo aquellos pequeños que hasta hace poco necesitaban ayuda para tantas cosas comenzaban a asumir sus primeras responsabilidades dentro de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM).

Cada 8 de octubre, niñas y niños cubanos protagonizan este momento como parte de una tradición que rinde homenaje a Ernesto Guevara de la Serna, el Guerrillero Heroico, en el aniversario de su caída en combate. La ceremonia marca el ingreso de los estudiantes a la organización pioneril, primero como Moncadistas, y abre una etapa de aprendizajes, amistades y experiencias compartidas.

El acto fue el resultado de varios días de ensayo y el esfuerzo de estudiantes y docentes. Foto: Sheryl Márquez Vega

Este año, la escuela primaria Fabricio Ojeda, ubicada en el reparto Camilo Cienfuegos, en el municipio Habana del Este, acogió el acto provincial de cambio de atributo. La celebración coincidió con el aniversario 59 de la caída del Che y el inicio de la Jornada Camilo-Che, fechas que convocan cada año al recuerdo de ambos revolucionarios.

A la ceremonia asistieron el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, y Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, estos dos últimos miembros del Buró Político y Naima Ariatne Trujillo Barreto, Ministra de Educación de la República de Cuba.

Durante el acto se entregó el reconocimiento Los Zapaticos de Rosa a Maricel Gálvez Hernández, subdirectora del Palacio de Pioneros Mariana Grajales, del municipio Cerro; Caridad Leonila Pérez Robbio, directora de la escuela primaria Fabricio Ojeda, y Eric Paradella Milian, metodólogo provincial de la OPJM. El reconocimiento distinguió la labor de quienes contribuyen, desde sus responsabilidades, a la formación y el desarrollo de las nuevas generaciones.

Autoridades del gobierno, el Partido y el Ministerio de Educación acompañaron el acto provincial en Habana del Este. Foto: Sheryl Márquez Vega

Pero ninguna celebración de este tipo estaría completa sin mirar hacia quienes la hacen posible mucho antes de que suene la música o se organicen las filas. Detrás de cada pañoleta colocada con cuidado hay maestros y trabajadores de la Educación que preparan, acompañan y enseñan; personas que, incluso con las dificultades cotidianas a cuestas, se levantan cada mañana para educar, repartir sonrisas y ayudar a sus alumnos a descubrir el mundo.

A ellos también pertenece la emoción de esta jornada. En sus aulas, entre cuadernos, juegos y primeras letras, comienza a tomar forma el compromiso que hoy representa un pequeño triángulo de tela azul. Porque la pañoleta es un atributo, pero también una responsabilidad que se aprende día a día: compartir, respetar, estudiar y crecer junto a los demás.

Las sonrisas, lágrimas y emociones de los familiares son la muestra del orgullo que sienten por los pequeños de la familia en un proceso educativo que comienza en el hogar. Foto: Sheryl Márquez Vega

Los niños que hoy la reciben todavía tienen mucho por descubrir. Les esperan nuevas preguntas, retos escolares, amistades y recuerdos que, con el tiempo, formarán parte de su propia historia. Durante los próximos tres años, crecerán dentro de la OPJM y se acercarán a las experiencias de quienes los precedieron en ese camino.

Por ahora, quizás lo más importante sea conservar la imagen de sus rostros al recibirla, el orgullo con que la mostraron y la alegría de buscar a sus familiares entre el público. La historia que comienzan a escribir tendrá muchas páginas por delante. Este 8 de octubre, para cientos de pequeños pioneros, comenzó con una pañoleta azul sobre los hombros y el abrazo de quienes los acompañarán a crecer.

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