Estampas de mi ciudad: Eusebio Leal Spengler

Como parte de la campaña “Habana mía”, dedicada al aniversario de la capital, Tribuna de La Habana retoma la sección “Estampas de mi ciudad”, publicada por primera vez en 1985. En esta publicación, nos acercamos a la obra y legado de Eusebio Leal
“Cuando lo olviden los hombres, todavía lo recordarán las piedras”, afirmó sobre Eusebio Leal la poetisa Fina García Marruz. Foto: Marian Eugenia Serrano Estepa

Los habaneros lo recordamos siempre activo, inmerso en un nuevo proyecto, buscando las maneras de preservar sitios emblemáticos y promover la historia, interesado en escuchar las opiniones de los capitalinos. Eusebio Leal y su andar por La Habana constituye una verdadera estampa de nuestra ciudad.

Aún parece caminar por las calles adoquinadas con su “uniforme gris” de historiador/fiel obrero de la ciudad y su patrimonio. Su figura ha quedado inmortalizada por José Villa Soberón con la escultura de bronce en tamaño natural que, desde 2021, encontramos en la Calle de Madera del Centro Histórico.

Precisamente allí, frente a la institución que hoy conocemos como Museo de la Ciudad, iniciaba su carrera el joven Leal con 17 años, cuando comenzó a trabajar en el Palacio de los Capitanes Generales. Desde entonces soñaba en construir en ese sitio el principal museo de La Habana.

Para ello dedicó sus esfuerzos durante muchos años, tal vez sin imaginar que esa labor iba a convertirse también en una abarcadora obra de rescate de edificaciones desde el exterior de cada instalación hasta la historia de esos sitios. A la par de esa labor de conservación, escribió numerosos títulos como resultado de sus investigaciones sobre la ciudad.

Entre ellos destacan “Detén el paso caminante”, “Regresar en el tiempo”, “Cuba, prendida del alma”, “La luz sobre el espejo” y los aportes del volumen “Carlos Manuel de Céspedes, el Diario Perdido”. Sus reflexiones sobre temas como medicina y oratoria, y su interés por documentar las acciones de restauración del patrimonio resultan esenciales al acercarnos a su obra.

Como reconocimiento a su trabajo al frente de la rehabilitación del Centro Histórico, recibió en 2012 el Premio Nacional de Patrimonio Cultural por la obra de toda la vida. Por su trayectoria recibió también el Título Honorífico de Héroe Nacional del Trabajo y fue Embajador de Buena Voluntad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Sobre Céspedes, José Martí, Fidel Castro, Juan Gualberto Gómez, Fernando Ortiz, Emilio Roig de Leuchsenring y otras personalidades de la historia y cultura cubanas abordó en artículos, entrevistas, conferencias y discursos. Sin embargo, su legado trasciende la obra escrita y permanece en el sentido de pertenencia de los habaneros, en el trabajo de la Oficina del Historiador de la Ciudad, en la formación de nuevas generaciones.

Sus amigos y colegas del gremio recuerdan su humildad, entrega, humanismo y amor a la patria, como afirma el Dr Michael González, director de la Casa Leal. En el Museo de la Ciudad fue el lugar donde más tiempo trabajó Leal. Acostumbraba iniciar el día haciendo llamadas telefónicas y sus reconocidas caminatas por el Centro Histórico. Aunque su trabajo estaba relacionado con la innovación, no usaba mucho la tecnología en su vida cotidiana, destacó González durante la tertulia habitual “Contar La Habana”, conducida por Ciro Bianchi.

Por estas fechas la capital celebrará un nuevo aniversario de su fundación. Una de las maneras de hacerlo es mantener viva la obra de su Eterno Historiador, quien a decir de Fina García Marruz: “Cuando lo olviden los hombres, todavía lo recordarán las piedras”.

Fuentes bibliográficas consultadas:

-Leal, E. (2004). “La luz sobre el espejo”. Ediciones Boloña. Colección OPUS HABANA
-Leal, E. (2013). “Hijo de mi tiempo”. Ediciones Boloña. Colección OPUS HABANA
-Leal, E. (2015). “Aeterna Sapientia”. Ediciones Boloña. Colección OPUS HABANA
-Leal, E. (2018). “Cuba, prendida del alma”. Ediciones Boloña.

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