
Los pretextos generados durante años por grupos extremistas, violentos e intolerantes radicados en Miami, ante el desmembramiento de cada una de sus patrañas orquestada contra Cuba, (todas carentes de objetividad, verdad y sentido común), ahora surge una nueva, condenar, luego de 30 años, la acción de la Isla en defensa de su soberanía ante las reiteradas incursiones de los denominados “Hermanos al Rescate”.
Luego de varias advertencias emitidas por autoridades cubanas, que no tuvieron respuesta en esa organización, ni tampoco por el gobierno de Estados Unidos, se produjo como consecuencia, el derribo de esas avionetas procedentes del Sur de la Florida que, sin permiso alguno, operaban sin reparo alguno, en aguas jurisdiccionales de la nación caribeña.
Ese lamentable hecho acontecido en 1996 y constatado por todos los cubanos residentes en la Mayor de las Antillas fue causa de la prepotencia y libre albedrio de entes mafiosos en zonas de Miami que gozan de la impunidad para organizar actos terroristas, a la vez que habitualmente irrespetan las leyes de EE. UU y, además, vulnerar la independencia de la Isla.
Esas aeronaves de origen estadounidense volaron una y otra vez el espacio aéreo del territorio de la Mayor de las Antillas, efectuaron tirada de propaganda y fomentaron conflictos entre Cuba y los Estados Unidos con el propósito de incentivar aún más el vil recrudecimiento del criminal bloqueo económico, comercial y financiero, y al mismo tiempo, conseguir su tan añorado enfrentamiento entre cubanos y norteamericanos. Pero por supuesto, ellos, los incitadores, mantener su estado de confort lejos de las peligrosas cruzadas belicistas.
La aplicación de los ilegales acápites de la Ley Helms-Burton contra la Isla para asfixiar a su población es en buena parte consecuencia de esa infamia. Y ante tanta falta de principios, ética y respeto al derecho internacional hoy acusan a autoridades de la Isla, en particular al General de Ejército Raúl Castro, próximo a cumplir 95 años, y dedicar su vida a la defensa de la Patria, de ser el autor de esa decisión. Pero de seguro, sus funcionarios y directivos de inteligencia, aunque lo silencien, dígase CIA, FBI, y otras agencias a su servicio, más la propia embajada de ese país, aunque callen, están claros de quienes son los máximos responsables de ese suceso que no tenía que ocurrir, sino se hubiese quebrantado la soberanía de otro país.
Cobijar violentos y terroristas en esa zona del sur de ese gran país ha sido durante décadas un colosal error, ha dañado, no solo la credibilidad e imagen de esa nación desarrollada, sino que contribuye a perjudicar a la inmensa mayoría de los ciudadanos estadounidenses hastiados de enfrentamientos, agresiones y malas relaciones con otros pueblos vecinos como Cuba. Se preguntan; ¿hasta cuando tanto fomento de odios y falacias por complacer a grupos reducidos ultra reaccionarios?

Luis Posada Carriles y Orlando Bosh, connotados asesinos de seres humanos, autores intelectuales de viles actos terroristas, estuvieron protegidos durante décadas por autoridades de EE.UU, y la respectiva mafia miamense, jamás fueron condenados por hechos connotados y confesos como la voladura del avión de Cubana en aguas de Barbados, y en el que fallecieron adolescentes y jóvenes deportistas, y personal civil, a bordo. Eso sí precisaba de enjuiciar y condenar, la mentira tiene patas cortas, y la inmoralidad, también.
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