
Siempre escuché decir, entre quienes venimos desde el interior del país, que en La Habana se vive con mucha rapidez, pero he descubierto que también se muestra indolencia con respecto al trato que reciben las personas en las filas para abordar el transporte urbano, en un escenario donde exceptúan las atenuantes y no queda otro remedio: esperar cuando aparece la guagua o, con mucha suerte, que el inspector logre detener un vehículo estatal y puedas llegar a tu destino.
De donde vengo las cosas son mucho más tranquilas, si alguien necesita pasar en el ómnibus pide amablemente permiso. En la capital de todos los cubanos, sin embargo, no entiendo por qué las normas de convivencia y respeto social nos hacen ver estas cosas un poco diferentes, al convertirnos en víctimas desde empujones hasta todo tipo de improperios y amenazas vociferadas, en las cuales han involucrado a esta servidora.
Con esto no quiero decir que sea así en todos los lugares de La Habana, ni es la referencia de todas las rutas de guaguas. Estoy hablando desde mi experiencia personal. La razón de estas manifestaciones de indisciplina, no la sé, no soy socióloga, pero como simple observadora puedo reiterar que entre los capitalinos se vive con mucha velocidad porque tienen una vida altamente activa.
Probablemente en la mayoría de los casos estas condiciones, y el añadido de otros agravantes, provoquen este tipo de reacciones violentas que generan tan desafortunados incidentes. Aunque parezca muy difícil es algo posible de erradicar. Por supuesto existe una forma: El respeto al derecho ajeno es la paz. Creemos conciencia sobre nuestro comportamiento y actitudes y esa violencia recurrente dejará de ser parte de nuestro entorno cotidiano.
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Muy buena reflexión y más aún tratándose de una estudiante que nos llama a la cordura, decencia y amabilidad
La velocidad a la que se está acostumbrado a vivir no debe de ser una escusa para no ser corteses al andar en la vida,muy buena publicación,aplaudo la profesionalidad que desprende está futura periodista,éxitos
La población habanera está perdiendo los valores a ritmo acelerado ,falta de humanidad, música altísima en los barrios sin respetar al que trabaja al otro día, los hombres empujan a mujeres para subir primero ,no dan el asiento y de los vagos ni hablar lo que hacen es molestar a los normales trabajadores .
Excelente reflexión Sheila, claro y conciso su mensaje. Se impone crear espacios para el debate en nuestra población sobre que podemos hacer para que nuestra sociedad sea mejor y el rescate de valores que se están olvidando. Saludos.
El respeto al derecho ajeno es la paz: Una frase tan corta y que tanto dice. Pero muchas personas la desconocen, pero también desconocen los significados de respeto y convivencia; y no hablo solo de las guaguas; hablo del barrio, de la música alta hasta altas horas de la noche, valga la redundancia; de los que ponen sus perros a hacer sus necesidades delante de la puerta de cualquier vecino y se enojan mucho si uno les llama la atención, de los niños que tiran pelotas para las fachadas de las casas y los padres no se inmutan. Hay mucha tela por donde cortar en todo eso de las indisciplinas sociales y nada de eso es nuevo, viene sucediendo desde hace muchos, muchos años.... Yo, que ya tengo 69, he visto, escuchado y soportado mucho.