Cuando evocamos a Maceo y Che, Antonio y Ernesto Guevara, respectivamente, estamos pensando en la coincidencia de idea y pensamiento revolucionario, a pesar de formar parte de generaciones y centurias, diferentes.
Ambos nacieron el 14 de junio, aunque Maceo en el siglo XIX y Guevara, en el XX. Sin embargo, tienen en su haber concepciones similares respecto a la defensa de la soberanía nacional y lo imprescindible de sustentar la unidad frente a todo ocupante foráneo de la Patria.
La Protesta de Baragua protagonizada por el Titán de Bronce, el General Antonio Maceo, fue un símbolo imperecedero de intransigencia revolucionaria, y de rechazo a la claudicación frente al invasor, a la vez que demostró su profundo patriotismo, y jamás cejó en el empeño de seguir luchando contra quienes mantenían subyugada la nación, entonces, la Metrópoli española. Su empeño y el de miles de cubanos, seguidores de su ejemplo y pensamiento emancipador desde la manigua redentora, fue siempre continuar combatiendo hasta sus últimas consecuencias, con el único propósito justo y noble, la independencia de Cuba.
Así mismo el Che, Guerrillero Heroico, dedicó su vida a las causas justas, a la defensa de la soberanía de los oprimidos, y a pesar de su origen argentino, se sumó al proyecto liberador de la Isla, siendo un expedicionario y combatiente revolucionario más, decidido a vencer al régimen sanguinario de Fulgencio Batista, imperante desde su ascenso al poder en 1952, por un Golpe de Estado. Y cual contó con el beneplácito de un gobierno extranjero, el de Estados Unidos, que también lo utilizó como su testaferro, beneficiando, en gran medida, los intereses norteamericanos en detrimento de los de la nación caribeña.
En cada acción y obra legada por Maceo y Che a las presentes y futuras generaciones de cubanos, está la sed de justicia social de ambos, el coraje y la determinación de luchar frente a explotadores, abusadores e invasores, sosteniendo como premisa esencial su profundo patriotismo y el derecho de todo pueblo, a ser libre e independiente.
Hoy, luego de décadas de sacrificio y entrega infinita a la causa de la soberanía y autodeterminación del pueblo de Cuba, y después del triunfo revolucionario de 1959, la independencia y paz alcanzada por la Mayor de las Antillas sigue siendo amenazada.
La voracidad y el desprecio manifiesto con genocidas medidas y criminal bloqueo de Washington, (gobierno que sustenta desde el pasado siglo uno de los asedios más virulentos y extenso que la comunidad internacional y la era civilizatoria, haya conocido) no tiene límites. Sus perversos tentáculos mantienen en alerta a la milenaria población de Nuestra América y también a otras naciones soberanas del mundo, víctimas de diversas estrategias de dominación imperiales, y cuales en algunos casos muestran fehacientes prácticas fascistas, con pleno irrespeto al derecho humano, e internacional.
Su política de dominación imperial se impuso con mayor fuerza en el siglo XX, con abominables agresiones e invasiones acontecidas contra pueblos como Nicaragua, Santo Domingo, Panamá, Cuba, Granada, Venezuela, por mencionar algunos ejemplos que se han sucedido, y continúan a lo largo de la historia de la actual centuria.
Y ante tanta ignominia, como otrora Maceo y Che, se alzan las voces y la condena de millones de hombres y mujeres de esta Tierra, y de otros pueblos del mundo, para decir al gobierno de los Estados Unidos: ¡Basta de odios, mentiras, agresiones, bloqueos, pretextos infundados, chantajes y amenazas! Y el pueblo de Cuba, reconocido internacionalmente por su hospitalidad, nobleza y solidaridad, y cual profesa la paz con buenas relaciones con todas las naciones del orbe, no acepta por principios, patriotismo y dignidad; imposiciones, ni intervenciones foráneas en su territorio, pues para los cubanos, la Patria es sagrada.
Otras informaciones:
Nace en 1902 una Republica neocolonial y mediatizada en Cuba

![[impreso]](/file/ultimo/ultimaedicion.jpg?1781553282)