El 6 de febrero de 1932 nació en la barriada de Lawton, en La Habana, el intrépido Camilo Cienfuegos Gorriarán, el Héroe de Yaguajay.
Procedente de una familia humilde, trabajadora, por razones económicas, tempranamente, se vio en la necesidad de dejar sus estudios en la Escuela Anexa a San Alejandro en la especialidad de escultura, e iniciar para el año 1950 su vida laboral, en la tienda sastrería El Arte, lugar en el cual trabajó durante años, a pesar de las precarias condiciones, luego de intentar alternativas de trabajo en EE. UU, infructuosas, y deportado regresa a Cuba.
Su sensibilidad humana y patriotismo hacen que participe en manifestaciones populares frente al régimen represivo de turno, de Fulgencio Batista. Rinde homenaje al héroe cubano Antonio Maceo en aniversario de su muerte, durante manifestación acontecida en diciembre del año 1955, por lo que resulta herido ante la violencia de la dictadura.

Asimismo, el 28 de enero de 1956 asiste a la conmemoración de aniversario de natalicio de José Martí, y en esta actividad es golpeado y fichado entonces por el Buró de Represión de Actividades Comunistas, BRAC, brazo criminal del gobierno sanguinario.
En marzo de ese año viaja a EE.UU. y trata de contactar a miembros del Movimiento 26 de Julio El 25 de marzo de 1956 Camilo Cienfuegos sale de Cuba hacia los Estados Unidos de América, donde procura contactar con los miembros del Movimiento que conocía estaban organizando acciones revolucionarias, y se traslada a México donde está el máximo líder Fidel Castro, y es aceptado como integrante de la expedición del Granma con proa a Cuba para combatir la tiranía en el poder.
Luego de salir de Tuxpan en la nación azteca desembarca con los expedicionarios por playa cubana Las Coloradas, siendo su bautismo de fuego en el combate de Alegría de Pio. Y luego de complejidades y enfrentamientos con el ejército batistiano a lo interno de la Sierra Maestra, por sus extraordinarios dotes como combatiente y su coraje manifiesto en el Ejército Rebelde es ascendido a Comandante, y designado por Fidel a dirigir la Columna dos, Antonio Maceo, rumbo a Occidente. Y luego de complejas marchas y persecución de las huestes enemigas, llega a Las Villas donde ejecuta la gran campaña militar y política que lo hace acreedor de Héroe de Yaguajay, lugar donde se desarrolla la extraordinaria batalla.

Y encomendado a esa misión de llevar la invasión hacia Occidente es también nombrado el Comandante Ernesto Che Guevara, ambos logran desarticular las tropas de la tiranía y obstaculizar los refuerzos de la dictadura hacia el Oriente del país donde las fuerzas revolucionarias lideradas por Fidel gestaban importantes derrotas a los batistianos.
Logrado el triunfo definitivo el 1ro de enero de 1959, se le asignan nuevas e importantes misiones, responsabilidades dentro del Ejército Rebelde. Y en acto popular en La Habana, (precisamente su última comparecencia pública el 26 de octubre), se constata su profundo sentimiento patriótico ante las amenazas y acciones agresivas iniciadas por el gobierno de EE. UU contra el naciente proceso revolucionario. Aquí recuerda evidentemente emocionado, un fragmento del histórico poema de Bonifacio Byrne, al expresar; “…
Si desecha en menudos pedazos / se llega a ver mi bandera algún día / nuestros muertos alzando los brazos / la sabrán defender todavía”.
Y dos días después de ese emotivo acto en la Capital, el 28 de octubre de 1959, de regreso a La Habana en una avioneta Cesna desde Camagüey (a donde acudió a neutralizar acto de traición y contrarrevolución), el avión en que viajaba desapareció, y a pesar de la intensa y prolongada búsqueda, no fue posible encontrarlo.
Camilo, el del sombrero alón, el de las mil anécdotas y de la peculiar sonrisa, representa para el pueblo cubano ejemplo de dignidad, valentía y lealtad a Fidel y la Revolución, sigue siendo símbolo de varias generaciones que continúan su legado en defensa de la soberanía de la Patria.
El 12 de noviembre del propio año, el Comandante en Jefe, Fidel Castro, en una intervención por la televisión nacional, confirmó, después de semanas de búsqueda, la desaparición de Camilo, y entonces señaló: “…en el pueblo hay muchos Camilos y Camilo seguirá viviendo en hombres que se inspiren en él, porque lo único que nosotros podemos pedirle a nuestro pueblo es que cada vez que la Patria se encuentre en una situación difícil, que cada vez que la Patria se encuentre en un momento de peligro, se acuerde de Camilo…”.
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