Luego de la estampida del tirano Fulgencio Batista y sus acólitos con el triunfo arrollador de la Revolución Cubana de enero de 1959, -proceso de amplia base popular-, La Habana se prepara para recibir la Caravana de la Victoria, de la Libertad, con los barbudos del Ejército Rebelde procedentes del centro, y oriente del país.
El pueblo enardecido y profundamente motivado por la derrota de la dictadura, sale a las calles a celebrar y también a defender cualquier intento de golpe militar. Por orientaciones precisas del Comandante en Jefe, quien entonces llamó a los cubanos a una huelga general con el fin de neutralizar a efectivos de la policía batistiana en las estaciones y frenar intentos de Golpe de Estado por parte de algunos mandos y sicarios contrarrevolucionarios que trataban de frenar el avance impetuoso de las columnas guerrilleras hacia la capital.
Por mandato de Fidel, las columnas encabezadas por el Comandante Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos que se encontraban, luego de las batallas de Santa Clara y Yaguajay, camino al Occidente del país fueron encargadas de continuar de inmediato rumbo a La Habana y desarticular cualquier
vestigio e intento de revertir el triunfo revolucionario.
Con la llegada el día 2 de enero de 1959 a la ciudad militar de Columbia, actual Centro Escolar Ciudad Libertad, se desmontaba todo propósito o falsa de golpe militar que pensaron activar el entonces general Eulogio Cantillo con Batista, en contubernio con la embajada de los Estados Unidos que veía como un peligro la fuerza rebelde y avalancha de pueblo que lo agasajaba.
Igualmente se tomaba la fortaleza de la Cabaña hasta entonces centro de operaciones batistiano, y al mismo tiempo se desarticulaba el Buró de Represión de Actividades Anticomunistas (BRAC), creado bajo la égida del FBI y la CIA, que también colaboraron con los batistianos.
Ante el paso de los rebeldes se producía la rendición de los militares de la dictadura los cuales entregaban medios y equipos de combate, entonces procedentes de los EE.UU. que abastecía al régimen sanguinario otrora en el poder.
El Che y Camilo, a partir de ese momento organizaron con los dirigentes del Movimiento 26 de Julio y otras organizaciones revolucionarias la sostenibilidad del orden y prepararon la entrada a la Capital de Fidel y la Caravana de la Libertad con integrantes del Ejército Rebelde. Esa llegada triunfal del máximo líder se produjo el 8 de enero, -seis días después de los aguerridos jefes rebeldes, Che y Camilo-, y las tropas recorrieron varias provincias del Occidente hasta su destino en La Habana.
La Caravana encontró a su paso una multitudinaria presencia de población que vitoreaba ¡Viva Cuba!, ¡Viva Fidel!, ¡Viva la Revolución!, entre otras muy emotivas consignas que denotaban la inmensa alegría del pueblo cubano ante la definitiva salida del dictador Fulgencio Batista, ese que con feroz represión había enlutado a miles de familias cubanas.
Se iniciaba una nueva y compleja etapa de lucha del proyecto emancipador cubano, la Revolución triunfante tendría desde entonces poderosos enemigos; no solo los acólitos batistianos, elementos oligarcas, contrarrevolucionarios, y mercenarios, estos entes estaban al servicio de la Agencia Central de Inteligencia y gobierno de los Estados Unidos los cuales durante décadas han sustentado una muy agresiva política contra la Isla basada en estrategias de subversión, bloqueos, invasión, actos terroristas y campañas mediáticas de desinformación y falacias, sin precedentes.
Pero el pueblo de Cuba, asediado, y con un cerco económico, comercial y financiero recrudecido hoy por Washington, no ceja en su empeño de avanzar en su modelo económico y socialista en busca de mayor desarrollo con equidad, justicia y preservando la paz e independencia nacional.
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