El joven revolucionario y patriota Juan Manuel Márquez nació en La Habana el 3 de julio de 1915, y tempranamente se sumó a las batallas contra los regímenes de turno que sostenían al país en condiciones neocoloniales, dependiente del capital foráneo, esencialmente de Washington.
Luego de formar parte de grupos estudiantiles y políticos con anhelos de encontrar mecanismos para derrocar las dictaduras en el poder se unió al Partido Ortodoxo que en la década de los años 50 del pasado siglo aglutinaba hombres de ideas progresistas y emancipadoras que concebían objetivos similares. Y luego de la imposibilidad de alcanzar ese propósito en dignas elecciones, orientó su lucha a la opción armada para conquistar la soberanía e independencia de la nación.
Había estado vinculado al movimiento insurgente frente a las dictaduras de Gerardo Machado reforzando su pensamiento político basado en la necesidad de justicia social e independencia, pero entonces no fue posible lograr la plena soberanía. Por su accionar conspirativo en abril de 1932, apenas adolescente, fue detenido y conducido al presidio en la entonces Isla de Pinos, hasta que con la inminente derrota del régimen es liberado.
Durante su paso por la secretaría general del Sector Radical Estudiantil funda el periódico Catapulta, mostrando en sus escritos su concepción ideológica. Publica además en el semanario marianense El Sol, mientras continúa profundizando y radicalizando sus ideas políticas.
También estuvo entre los opositores al golpe de Estado de 1952 dado por Batista. Su postura a favor de la emancipación y contra el lucro y la corrupción existente estaban en correspondencia con los principios de los asaltantes al Moncada, y particularmente con las enarboladas por su máximo líder, Fidel Castro.
En 1955 logró acercarse al exilio en México, conocer a Fidel e incorporarse al movimiento revolucionario que organizaba la salida del yate Granma en pos de conquistar la libertad de Cuba, y por su actitud, lealtad, e inteligencia, fue nombrado segundo jefe de la expedición.
Luego del desembarco el 2 de diciembre de 1956 por las Coloradas, en el oriente cubano, los combatientes se dispersaron ante la persecución de las huestes batistianas. Juan Manuel durante algunos días anduvo solo recorriendo la región, su objetivo era reencontrase con los combatientes, con Fidel, y llegar a la Sierra Maestra como estaba previsto para comenzar la gesta libertadora. Sin embargo, fue capturado y asesinado el 15 de diciembre de 1956.
Su entrega incondicional a la causa de la independencia de la Isla lo convirtieron en símbolo de lucha para las presentes y futuras generaciones de cubanos. Juan Manuel, como los mambises del 68 y el 95 nunca cejaron en el empeño de continuar la obra de los hijos de esta tierra de gigantes que ofrendaron lo más preciado: sus vidas, por una Patria más justa y soberana.
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