El combatiente revolucionario Pedro Soto Alba, oriundo de la finca El Becerro en La Julia, Bayamo, región oriental del país, representa un símbolo para la juventud cubana.
Dedicó su vida a la lucha por la libertad de la Patria, y con apenas 20 años se unió a los exiliados cubanos que desde México en 1956 organizaban la gesta emancipadora contra la tiranía batistiana. Y acompañó a los expedicionarios del yate Granma bajo la dirección del máximo líder Fidel Castro para dar continuidad en la Isla a la epopeya contra la dictadura.
Incorporado a la contienda como miembro del Movimiento 26 de Julio y al Ejército Rebelde en 1957 participa en la fundación del II Frente Oriental Frank País llegando por sus méritos, coraje y decisión frente al enemigo, al grado de Primer Teniente.
Luego de meses de duro bregar en la Sierra Maestra, y destacarse como guerrillero, muere el 26 de junio de 1958 a causa de las heridas que recibió en la batalla de Moa ante el ejército batistiano. Ese día dirigía el ataque al Cuartel de la Guardia Rural en la zona y en el enfrentamiento fue alcanzado en el estómago, resultando una herida letal.
El comandante, hoy General de Ejército, Raúl Castro, su jefe en la gesta redentora despidió su duelo y al referirse al combatiente heroico, expresó su trascendencia en la historia, al señalar: “… el más alto símbolo de la responsabilidad de la generación.”. Y añadió el decreto de ascenso inmediato póstumo a capitán del Ejército Rebelde.
Las nuevas generaciones tienen hoy en el ejemplo de Pedro Soto, al joven integro, leal, valiente, y profundamente patriota que ofrendó su vida por la libertad de Cuba.
Otras informaciones:

![[impreso]](/file/ultimo/ultimaedicion.jpg?1773089464)