Nacida en el habanero municipio de Cotorro, la jovencita Mairobis Santos Crespo ha dedicado la mayor parte de sus trece años a la práctica del judo, deporte en el cual se inició cuando apenas contaba con 6 años de edad. Hace poco participó en la II Copa Ronaldo Veitía, que tuvo por sede el balneario de Varadero, evento en el cual obtuvo una meritoria presea de plata, la cual, por increíble que parezca, no contará en el historial de la Eide Mártires se Barbados, de La Habana.
Mairobis es de esas jóvenes que parecen tenerle respeto a las entrevistas, algo común en no pocos atletas a esa edad, por lo que conversar con ella se transforma en un combate sumamente táctico. Lograr se mostrara ante la grabadora con la misma desenvoltura que lo hace en el tatami, máxime cuando se acaba de ser sorprendida con el homenaje de las autoridades deportivas del Combinado Deportivo Piscina Olímpica de Lotería, perteneciente a la Dirección de Deporte Educación Física y Recreación del municipio habanero del Cotorro, costó algo de trabajo.

Lentamente fuimos desenredando la madeja de su trayectoria como atleta, desde sus inicios en el judo, cuando con apenas seis años comenzó, bajo la atenta mirada del profesor Yunier Naranjo Izquierdo, a recibir clases en el colchón del Palmar. Como quien entra en calor, se fue soltando poco a poco, buscando un buen agarre, hasta explicarnos que su primer gran torneo fue en un campeonato provincial, en la categoría 11-12 años, donde ganó el primer lugar. A ello le siguió su participación en una Copa Meñique, donde también conquistó el oro.
Recuerda que posteriormente, ya en la categoría 11-12 años, acudió a una Copa en Artemisa, donde se alzó con la plata, mientras que en este año, nos explica, ha ganado los dos torneos provinciales en que ha participado, sin embargo, aún no podido competir en unos Juegos Escolares.
Acerca de la II Copa Ronaldo Veitía, donde compitió en la división de los 48 kg, Mairobis accedió a la disputa del centro al ganar, en cerrado combate, a una representante de Estados Unidos, de cuyo nombre no logra acordarse. La discusión por el oro fue ante una pinareña, de cuyo nombre, evidentemente, no quiso acordarse (aunque de seguro no olvidará su rostro, pues quedó con ganas de una revancha).

En ese combate fue necesario ir al tiempo extra, instancia a la cual Mairobis llegó con la ventaja de no contar con ninguna amonestación en contra, mientras su rival tenía dos, hecho que ponía a la pinareña en una situación compleja. Sin embargo, bastó un leve descuido de la capitalina para que la pinareña lograra marcarle un waza-ari, dejando de esa forma a la muchacha del Cotorro con una merecida medalla de plata.
Ahora bien, por increíble que parezca, esa presea contará dentro de los logros de la Eide de Mayabeque, y no en la de la Mártires de Barbados, en La Habana, toda vez que Maidolis se encuentra becada en esa institución estudiantil. El ¿por qué?, no nos quedó del todo claro. Unos comentan que no había capacidad en la Mártires de Barbados, algunos dicen desconocer las causas, mientras otros hablan de motivos un tanto más escabrosos. Lo cierto, con independencia de las causas que provocaron que Mairobis se encuentre en estos momentos en la Eide de Mayabeque, es que, para el venidero curso escolar, La Habana logre rescatarla, algo que es un sueño tanto de la atleta, como de sus familiares, y al mismo tiempo, un importante paso para el deporte capitalino, en pos de incrementar la cantera que pudieran forma parte de equipos nacionales a diferentes eventos. Esperemos que está jovencita siga creciendo como deportistas, y de ser posible, que lo haga desde las aulas de la Mártires de Barbados.
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