Solemos usar frases como antes que nada o antes que todo para indicar prioridad o dar inicio a una idea. Sin embargo, no todas estas expresiones son igual de correctas ni recomendables según la Real Academia Española (RAE).
¿Cuál es la forma correcta? Según la RAE, la forma más adecuada es antes que nada. Esta expresión se utiliza para señalar que algo debe hacerse, prioritariamente, antes de cualquier otra cosa. Ejemplos: Antes que nada,
quiero agradecerles por su tiempo. Antes que nada, revisá los documentos antes de firmar. Por su parte, antes de todo o antes que todo es una variante más coloquial y menos recomendada en contextos formales o escritos.
Aunque se entiende perfectamente, no goza del mismo respaldo normativo que antes que nada. Alternativas igualmente correctas: Si se busca un registro más culto o literario, la RAE también admite antes de nada, que cumple la misma función que antes que nada. Ejemplos: Antes de nada, conviene organizar las ideas. En cambio, antes que todo debería reservarse para situaciones informales, especialmente en el habla cotidiana.
Otras informaciones:

![[impreso]](/file/ultimo/ultimaedicion.jpg?1779316808)